36
años, 8 meses y un par de días tendría hoy Ricardo Alexis Harex
González, y probablemente estaría resguardado, como todos nosotros, en
su casa producto de la pandemia, junto a sus padres Sergio y Margoth, o
quizás con su propia familia, quién sabe. Una entelequia que dista mucho
de la realidad, sobre todo en un año tan complejo como 2020.
Mañana
se cumplen 19 años desde que se le perdió todo rastro del –en ese
entonces- estudiante del Liceo Salesiano San José, y como todos los 19
de octubre, las evocaciones y remembranzas a su memoria entre sus seres
queridos se tornan más angustiantes que en cualquier otra fecha. Es una
vuelta más al sol sin la presencia de Ricardo, y sin que tampoco existan
luces siquiera de encontrar las piezas restantes de este verdadero
puzzle policial, el más emblemático y tristemente alegórico de la Región
de Magallanes.
Desde
el 19 de octubre de 2001, han declarado múltiples testigos sospechosos,
se han encontrado osamentas que posteriormente fueron descartadas y un
historial de falsas evidencias, de las cuales ninguna ha tenido un ápice
de certeza y efectividad para lograr desentrañar este sinuoso enigma.
Margoth
González está apenada. No solo por lo que implica revivir una vez más
la lamentable conmemoración, sino también por las circunstancias de este
difícil año, donde la investigación y la instrucción de diligencias han
sido –según afirmó- casi nulas, y porque cada vez es más complejo
encontrar algún indicio, una ínfima pista que pueda brindar un atisbo de
esperanza.
En
conversación con este medio, recordó que en junio de 2018 su marido,
Sergio Harex, solicitó que se lleve a efecto una investigación canónica,
en el marco de la visita a Chile del arzobispo de Malta y enviado
especial del Papa Francisco, Charles Scicluna, por lo cual se le
proporcionaron todos los antecedentes al abogado denunciante del
fallecido cura Rimsky Rojas, Marcelo Vargas, quien los habría puesto a
disposición del emisario papal.
No
obstante, develó que a 856 días de aquello, no ha tenido respuesta
alguna. Es más, duda que dichos antecedentes hayan sido remitidos al
Vaticano, además de que el referido abogado se ha mostrado evasivo con
la familia al momento de ser consultado por algún avance en la gestión.
“Hemos
estado apenados, porque este año ha sido nulo para la investigación.
Hemos hablado con la ministra Marta Jimena Pinto, ella me ha llamado,
pero en estos momentos está sola, ya no tiene personal con dedicación
exclusiva para que la ayuden. Con respecto a la PDI, cuando Sergio va
para allá le dicen que están trabajando, y nosotros sabemos que con todo
lo que ha pasado, ellos más no pueden hacer. No pueden hacer
entrevistas, no pueden interrogar a nadie, entonces, todo este año creo
que no ha pasado nada, y eso igual para nosotros es una tristeza porque
retrasa todo”.
– ¿Le han notificado de alguna diligencia que se haya efectuado este año?
–
“No, nada. Pero está todo abierto aún, el expediente ni la causa no se
va a cerrar, pero nosotros sabemos que no se ha podido trabajar, no ha
habido avance, este año realmente ha sido nulo”.
– ¿A tenido noticias de su abogado? ¿Él ha solicitado diligencias al respecto?
–
“No, él no ha solicitado diligencias hace mucho tiempo, pero en estos
momentos tenemos llegada directa con la ministra Pinto y con la Brigada
de Homicidios de la PDI, y vamos directamente a hablar con ellos, y
ellos nos apoyan y nos toman en cuenta lo que estamos pidiendo o las
dudas que vamos teniendo”.
–
El próximo año se cumplen dos décadas de incertidumbre y de falsas
esperanzas, ¿usted mantiene la esperanza de poder encontrar a su hijo?
–
“Ya son 19 años, y realmente no hemos tenido nada concreto. Nosotros lo
único que esperamos es encontrarlo, saber de él, que nos entreguen por
último sus restos, poder darle una sepultura y no estar así, con la
esperanza de que hoy nos digan algo y que mañana sea descartado. Han
pasado 19 años y estamos en las mismas. Para mí como que el tiempo se
detuvo, no avanza nada, y más ahora que estamos todos con el miedo de
enfermarnos. Yo creo que todavía no me puedo ir del mundo porque tengo
una misión acá, que es encontrar a mi hijo, y después que sea lo que
Dios quiera, pero en estos momentos no puedo abandonar esta tierra
todavía. Sólo queremos que se sepa la verdad, que las personas que en
estos momentos saben algo y lo están ocultando, que hablen. Yo confío
plenamente en la ministra, sé que ella está haciendo todo lo que puede y
lo va a seguir haciendo porque eso nos lo ha prometido, pero también
entiendo que este año, con todo lo que ha pasado, estamos ahí no más y
es lamentable”.
– ¿Ha tenido noticias de la investigación canónica que había solicitado su marido en junio de 2018 al Vaticano?
–
“Nunca nos dieron una respuesta. Estaba el abogado Marcelo Vargas, pero
él nunca nos dio una respuesta y cuando Sergio lo llamaba, él decía que
nos iba a devolver la llamada, pero nunca lo hizo, siempre andaba con
evasivas, entonces hasta dudo de que él haya enviado los antecedentes
nuestros al Vaticano, porque me imagino que allá deben tener una oficina
de relaciones
públicas para decir por último que este caso no les concierne a ellos, y
que tengamos que seguir por la vía judicial. Pero nunca me llegó una
respuesta. Personalmente, yo dudo de que esa información o todos los
antecedentes que se enviaron hayan llegado”.
– ¿Usted cree que la comunidad ya olvidó lo que le pasó a su hijo?
–
“Creo que hay gente que no nos ha dejado solos, que siempre nos envían
mensajes y muestras de apoyo, de que tenga fe, de que ya se va a saber
algo. Puede que gran parte de la comunidad se haya olvidado porque
también hay otros temas, pero hay gente que siempre se ha mantenido
pendiente del caso y apoyándonos como familia”.
– Si Ricardo estuviese vivo y estuviera leyendo esta nota ¿qué le diría a su hijo?
–
“Uff, qué no le diría. Que siempre lo hemos estado esperando, que aún
mantenemos viva la esperanza. Ojalá él estuviera vivo y nos pudiéramos
encontrar y abrazar. Creo que eso sería un milagro, pero es tan
difícil”.
Roberto Martínez – rmartinez@elpinguino.com