En
el marco de su campaña patagónica, que trajo por primera vez al barco
más ecológico de la ONG internacional a Punta Arenas, comenzaron sus
trabajos de testimonio y recolección de documentación por el Estrecho de
Magallanes y las islas aledañas.
Estefanía
González, coordinadora de campañas Greenpeace, señaló que “fuimos a los
alrededores de la Isla Carlos III, pudimos ver las ballenas que todavía
están ahí, apreciar toda la biodiversidad que la rodea y que hoy se ve
amenazada por la expansión de la salmonicultura.”
De
este modo, según explicó González, “pudimos constatar también cómo la
industria sigue instalada ahí, y también pasamos por fuera del Seno
Pedro (Isla Clarence) donde hemos logrado junto a las comunidades
locales y la ONG y FIMA la instalación de relocalizaciones de centros
salmoneros en la Reserva Nacional Kawésqar. Este fue un triunfo que
obtuvimos en el Tribunal Ambiental donde dejamos sin efecto los permisos
que se le habían dado a la empresa Nova Austral”.
Una de las ventajas que ofrece este navío es su gran versatilidad para navegar por canales estrechos o fiordos y así lo pudieron
comprobar ya en este primer viaje. “Pudimos navegar a vela, y así
comprobar que sin motor y que con la energía de la naturaleza logramos
mayores velocidades,
pudimos regresar de manera más rápida a Punta Arenas, logrando
confirmar la versatilidad de este velero que es ecológico, que es más
pequeño y que va optimizando el trabajo de mucho mejor manera”.
Dentro de las tareas que han realizado
se encuentra la actualización y documentación en terreno de las
operaciones industriales que se encuentran en pleno desarollo: nuevas
estructuras, desechos producto de éstas operaciones salmoneras, impacto
de la industria en la zona.