“Un alto porcentaje de la ciudadanía no considera que votar en el plebiscito sea una situación de riesgo”

El 25 de octubre se inicia la etapa de procesos eleccionarios que deberá enfrentar el país.

El
primero de ellos es el plebiscito nacional, continuando con las
primarias de alcaldes y gobernadores regionales, y el próximo año
elecciones de todos los ámbitos.

Los
ojos de la ciudadanpia están puestos en la llamada “clase política”,
debido a que tras el estallido social del 18 de octubre, la gente
solicitó recambio en la política.

Pingüino
Multimedia conversó con el militante y expresidente del Partido
socialista (PS), Eduardo Manzanares, quien se refirió a diversos temas
respecto de la contingencia política.

– ¿Qué opinión le merece que la oposición no haya llegado acuerdo para primarias legales de alcaldes?

“Es
una pésima señal para el mundo progresista del país y para la
ciudadanía que mayoritariamente está por el apruebo y convención
constitucional. La falta de unidad que ya se expresaba en algunas
escaramuzas legislativas en el parlamento, nos muestra un tipo de
dirigentes más preocupados del cálculo electoral y del poder, que de las
ideas en torno a la construcción de un proyecto democrático y
ciudadano. El partido socialista junto a otros partidos, hicimos
denodados esfuerzos por concretar la unidad más amplia posible, unidad
que permitiera la construcción de un proyecto común democrático y
participativo, donde las distintas candidaturas se validaran a través de
primarias legales, abiertas y vinculantes, pero prevalecieron en
algunos dirigentes opositores, los vetos, los condicionamientos y hasta
las viejas prácticas de la época del binominal, de los cuoteos y
blindajes. Habrá que seguir trabajando para superar este bochornoso
traspié”.

– ¿Considera necesario que en Magallanes la oposición realice primarias convencionales para elegir un candidato único a alcalde?

“El
Partido Socialista desde el último congreso de 2019 y sucesivos
comités centrales, ha acordado que serán las primarias legales, abiertas
y vinculantes, el ejercicio electoral prioritario y fundamental para
definir candidaturas, poniéndolas a través de ese mecanismo al servicio
de la ciudadanía y del escrutinio público. Obviamente no existiendo
primarias legales, en su reemplazo, las primarias convencionales me
parece que debieran ser un deber democrático de la oposición de hoy día y
un mínimo exigible para cuando existe más de un candidato”.

– ¿Hoy falta mayor unidad en la oposición?

“Solo
la más amplia unidad hará posible recuperar los gobiernos comunales,
regionales y nacional, para instalar un proyecto progresista que ponga
en el centro de sus preocupaciones el dotar a los ciudadanos, de
pensiones dignas, salud y educación garantizada y de calidad, por
ejemplo. La unidad a medias no sirve, la unidad solo como discurso y
retórica no sirve. Solo sirve la más amplia unidad, concreta,
participativa y visible que permita construir un proyecto que ponga la
economía y al estado al servicio de las personas y de sus necesidades.
La ciudadanía exige y reclama unidad”.

-Hace unos días la senadora Carolina Goic anunció que no irá a la reelección, ¿Qué opinión le merece?

“Me
imagino que es una decisión personal y meditada. No tengo mucho que
decir ni opinar sobre aquella. Más allá de las teorías conspirativas, la
senadora Goic ha dicho que 15 años es un tiempo prudente y coincido con
eso. Eternizarse en un cargo o la ‘sillita musical’ me parece que ya el
país no lo tolera”.

– ¿Los socialistas están dispuestos apoyar a Karim Bianchi o Carlos Bianchi para una elección?

“Los
socialistas en Magallanes tenemos por norma buscar y apoyar a
candidatos que provengan de nuestras filas. No he escuchado en las
distintas instancias de participación partidaria nacional ni regional
alguna versión seria que haga posible una opción como la que usted me
plantea. Espero que surjan nombres de hombres y mujeres de nuestras
filas que se pongan a disposición del pueblo magallánico para la tarea
parlamentaria”.

– ¿Qué desafíos considera que tiene la oposición en Magallanes para las elecciones que vienen durante el próximo año?

“En
abril del próximo año habrá elección de constituyentes, elección
municipal de alcaldes y concejales y además de gobernadores regionales,
todo al mismo tiempo. Por tanto, el desafío principalísimo y perdóneme
que sea reiterativo, es la unidad más amplia de toda la oposición. La
oposición unida no debiera tener problema para ganar en todos los
lugares en donde presente candidatos, ni menos para lograr una amplia
mayoría de constituyentes que permita redactar un texto constitucional
que represente las expectativas y deseos del pueblo de Chile. Distinto
es si nos presentamos desunidos. En ese caso no habría forma de ganarle a
la derecha”.

-Quedan pocos días para el plebiscito y Magallanes continúa con altos índices de contagios por Covid. ¿No será un riesgo para la ciudadanía ir a votar ese día?

“La
incógnita principal es cuánta gente participará dada la situación de
contagios que hoy existe, porque ese dato determinará el resultado de
las elecciones de abril y presidenciales y la posibilidad de que haya
cambios profundos en Chile. Por lo mismo, creo que la ciudadanía está
consciente de lo que se trata este asunto y por tanto creo que habrá una
participación mayoritaria y masiva pese a la pandemia, y a la campaña
del terror que sectores de derecha han propiciado e implementado desde
hace un par de meses. Encuestas recientes nos indican que más de un 70%
de los consultados dicen que con toda seguridad irán a votar. La
ciudadanía por otra parte en un alto porcentaje no considera que votar
en el plebiscito sea una situación de riesgo. Una mínima parte de la
población cercana a un 2% considera que la jornada del 25 de octubre es
un factor de riesgo y yo que ya estamos habituados, con uso de
mascarilla y distanciamiento social, no habrá peligros mayores”.

– ¿Por qué es importante hacer una nueva Constitución?

“La
Constitución del 80 tiene un origen antidemocrático e ilegitimo, y aun
cuando se le han introducido reformas en sucesivos gobiernos una vez
restablecida la democracia, con todos sus bemoles, -reformas digámoslo-
permitidas por la derecha en el Parlamento cuando les convenía, estos
cambios no eliminaron cuestiones esenciales como por ejemplo, las leyes
orgánicas constitucionales y aquellas de quórum calificado, que entre
otras cosas, permiten que una minoría rechace los cambios que la mayoría
parlamentaria y los gobiernos plantean y que toda democracia requiere y
por lo tanto impiden profundizar esa democracia. Le doy un ejemplo, aun
cuando hay muchos. El agua es vida, dice por allí un viejo refrán. La
Constitución de 1980 establece que los derechos de los particulares
sobre las aguas constituidos en conformidad a la ley, otorgan a sus
titulares la propiedad sobre ellos, y por tanto, la actual Constitución
otorga ese dominio, un carácter inexpugnable. Todos hemos visto cómo
comunidades completas han quedado desprovistas de este vital elemento,
ya sea por el uso desmedido de los titulares más allá de lo racional,
negándoseles a la población un derecho elemental como es en la práctica,
el derecho a la vida. En el parlamento se planteó una iniciativa de
reforma a la Constitución que pretendía consagrar el agua como un bien
nacional de uso público y en donde se establecía que las concesiones a
particulares serían temporales y circunscritas a fines específicos y
garantizaba la priorización de los usos del agua y el resguardo de los
usos comunitarios ancestrales y la mantención de un caudal ecológico.
Pues bien, como se trata de una ley que para cambiarla requiere un
quórum de 2/3, una minoría de 12 parlamentarios -todos de derecha- se
impuso sobre la mayoría de 24 parlamentarios. O sea, 12 votos valen para
esta constitución ilegítima, más que 24 votos. De esta forma, si no
cambiamos la Constitución seguiremos viendo cómo miles de pequeños
agricultores y comunidades ancestrales pierden sus cosechas y viven al
borde de la inopia por la falta de agua, mientras los dueños de esos
derechos de agua abusan de un consumo desmedido y utilitario solo para
sus negocios. Y así, podría agregarle lo del Tribunal Constitucional
también consagrado como organismo fundamental en la constitución del 80
que ha actuado como un cancerbero de esa constitución pinochetista
impidiendo por la vía de sus resoluciones, -contrarias a lo aprobado por
mayoría en el parlamento elegido democráticamente-, que se aprueben
leyes que iban en directo beneficio de los ciudadanos, como por ejemplo,
aquella que entregaba facultades al Sernac no solo para fiscalizar sino
que para actuar sancionando, emitiendo normas y multando a infractores a
la Ley del Consumidor”.

– ¿Una nueva Constitución ayudará a mejorar los problemas de la ciudadanía que reclamaba el 18 de octubre?

“Por
supuesto que sí, no en lo inmediato, pero con una amplia participación
ciudadana en su elaboración no tengo dudas que una nueva Constitución
permitirá recoger las inquietudes y necesidades más urgentes, por
ejemplo, consagrando la salud y la educación como derechos sociales y no
como meros negocios sujetos a las reglas del mercado. Una nueva
Constitución debiera permitir que el Estado pueda cumplir con su rol de
regulador de la economía alineando a los poderes privados y haciéndolos
compatibles con el interés general. Una nueva Constitución con amplia
participación ciudadana insisto, debería generar las condiciones de
estabilidad democrática que se requieren para retomar el desarrollo
económico y el bienestar social después de esta pandemia”.

– ¿Cómo considera que el Gobierno Regional ha manejado la pandemia?

“No soy un experto en Salud Pública,
pero he leído y escuchado a quienes sí lo son, nacionales y locales, y
por lo mismo puedo concluir que el Gobierno Regional no ha manejado
nada, ha sido un mero ejecutor y muchas veces mediocre de las políticas
sanitarias ordenadas desde Santiago. Una vez más este centralismo
agobiante que ha tenido su máxima expresión en este gobierno, nos indica
que el manejo de esta pandemia desde el centro del país no ha
considerado las realidades locales, despreció durante meses -demasiados
tal vez-, la experiencia de la Atención Primaria de Salud para la
implementación de medidas de control y trazabilidad. El Gobierno ha
actuado casi siempre tardíamente. Con todo, tendremos una deuda de honor
permanente con los equipos médicos y de salud. Ellos han marcado la
diferencia en jornadas extenuantes y sin descanso, arriesgando su salud
para dar la ayuda que se requiere a quienes han sido contagiados. Tengo
la certeza que sin la participación de estos verdaderos héroes
sanitarios, la pandemia habría ocasionado muchos más estragos y muertes
que las que conocemos. Vayan para ellos y ellas mis sinceros
agradecimientos”.

– ¿Cómo considera que ha sido el trabajo de los parlamentarios en medio de la pandemia?

“Los parlamentarios están para legislar y fiscalizar a los organismos del
Estado principalmente y me imagino que las propias realidades que
provoca esta pandemia les ha impedido estar más presente en la región.
Aun así, me parece relevante y fundamental su apoyo y trabajo
legislativo, que fue decisivo en el cambio constitucional que permitirá
que tengamos la posibilidad cierta manera, de discutir y participar en
la elaboración ciudadana de una nueva Constitución”.

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