Un centenar de buques calamareros regresa a la zona de pesca atlántica

Durante
los meses de diciembre y mayo–junio de cada año, las siluetas de
decenas de barcos pesqueros, de nacionalidad china, llegan hasta la zona
de fondeo para ellos, al sur de Punta Arenas, a la espera de seguir
sus “tracks” hasta las zonas de pesca donde operan por largos meses.

Así
lo dio a conocer el capitán de corbeta Oscar Sheward, jefe de la
oficina de prácticos de la Gobernación Marítima de Magallanes,
responsable de la singular tarea.

“Cada
una de esta naves desplaza hasta unas mil toneladas de registro grueso
(TRG) y miden unos sesenta metros de eslora o largo, con una tripulación
de una treintena de marineros”, explicó el oficial naval.

“Esos
tripulantes se contratan por períodos de dos años y es así como, a
bordo de esas embarcaciones, cumplen tareas de pesca, primero, en el
océano Pacífico; luego, los buques enfilan sus proas en dirección a las
zonas de pesca del océano Atlántico, para lo cual o navegan por el
Estrecho de Magallanes u optan en hacerlo por la fuera, es decir, por la
ruta del Cabo de Hornos”, agregó el oficial.

¿Y cómo se
comunican con los capitanes?

“La
gran mayoría de ellos no habla ni inglés y menos español, así que hemos
utilizado un glosario fonético, es decir, traduciendo a sonidos las
órdenes, giros y palabras de uso más frecuente, como por ejemplo,
órdenes de virar el ancla, fondear, por mencionar sólo dos, a lo que se
suman gestos e indicaciones directas”, agregó el capitán Sheward.

“Desde
hace tres años, utilizamos el sistema de convoyes para facilitar la
navegación de esas naves en condiciones seguras y hacerlo con
eficiencia, esto es, que no entorpezcan el desplazamiento de otros
buques. Así que conformamos convoyes de hasta seis buques calamareros,
con un práctico chileno en el primero de ellos y otro práctico nuestro
en el último y nos dirigimos a la boca oriental del Estrecho de
Magallanes. Los prácticos desembarcan en Bahía Posesión, en la lancha
que los espera y los lleva hasta Punta Delgada, desde donde regresamos a
Punta Arenas por vía terrestre”, explicó el jefe de la oficina de
prácticos de la Gobernación Marítima de Magallanes.

Consultado
respecto a las condiciones de vida de las tripulaciones, el capitán
Sheward indicó que “son difíciles, son duras, más que nada porque esos
buques no recalan en ningún puerto y no se aprecia que los niveles de
limpieza sean muy altos”.

Agregó
que la transferencia de carga, es decir, los volúmenes de pesca
logrados, se hacen en alta mar, con buques frigoríficos que se llevan lo
obtenido en las faenas, pero que les entregan combustible y víveres
para que sigan operando en las zonas de pesca.

Dentro
del presente mes, los calamareros chinos dejarán la zona de fondeo de
Punta Arenas y siguiendo la ruta establecida por el “paso inocente” que,
de acuerdo a las normas internacionales de navegación, les rige, se
dirigirán hacia el área de pesca en el océano Atlántico sur, lo cual
pudiera parecer peligroso, pero el capitán Sheward explica que “son
buques muy marineros, con tripulaciones que, como tienen una manera
diferente de apreciar la vida, dado que tienen otra cultura, vienen a
trabajar y a cumplir con esa tarea, sin otra preocupación que no sea
esa: cumplirla a toda costa, sin temor a perderla”.

Los
buques calamareros chinos volverán a recalar a Punta Arenas entre mayo y
junio del próximo año para dirigirse, vía Estrecho de Magallanes, hacia
el océano Pacífico, siempre guiados por prácticos chilenos, expertos en
la navegación por las siempre peligrosas aguas australes.

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