La
Cordillera de los Andes es la más larga del planeta con sus 7.250
kilómetros de extensión entre los 11° y 55° de latitud sur en el borde
occidental de Sudamérica, a lo largo del Océano
Pacífico, formando parte de lo que se conoce como el Cinturón de Fuego
del Pacífico. Su superficie se acerca a los 3,5 millones de kilómetros
cuadrados y su ancho varía entre los 200 y más de 700 kilómetros. Su
límite norte se puede considerar el Lago
Maracaibo, en Venezuela, y al sur, Tierra del Fuego. Su continuidad se
interrumpe en lo que conocemos como el Cabo de Hornos, donde los Andes
desaparecen bajo el océano para constituir una cordillera submarina
conocida como la Dorsal Scotia, cuyas cumbres más altas forman islas y
reaparecen en el continente antártico como los Antartandes, con una
altitud máxima de 3.600 m.
La actividad a mencionar fue la de un grupo de exploradores y científicos magallánicos
que realizaron en el año 2011 una exploración y mediciones
glaciológicas en la Meseta Glaciar Infantería y el Plateau Laclavere
(1030 m.s.n.m.) ubicado al noreste de la Península Antártica. Para llevar a cabo este estudio se llevó a efecto un trabajo de mediciones de radio eco sondaje, cuyo desarrollo consistió en primera instancia pasar el radar
en forma terrestre y superficial sobre la masa glaciar permitiendo así
caracterizar la topografía subglaciar, espesor del hielo y su estructura
o estratigrafía interna. Este sistema es un instrumento de sensado
remoto no invasivo.
Según testimonio de uno de sus exploradores, “nos internamos con el apoyo de la dotación de la Base Antártica del Ejército de Chile “Bernardo O’Higgins” y utilizando como medio de transporte “motos-trineos”
para acceder a la meseta infantería en donde ya estábamos realizando
trabajos vinculados al estudio de la zona mediante equipos que permitían
adquirir imágenes de radar, mediante un equipo transmisor de impulso y
un receptor; con
estas labores se podía establecer la dinámica del glaciar a través del
tiempo determinando la velocidad del mismo, como así también la
dirección que tomaría el hielo durante un tiempo prolongado”.
Todo esto se desarrollaba en la Meseta Glaciar denominada “Infantería” al pie de la vertiente oeste
de la cordillera “Antartandes” de la dorsal principal de la Península
Antártica, específicamente en el área del extremo norte de este sector
antártico peninsular en la costa del Estrecho de Bransfield.
Continúa explicando el explorador: “Se
nos presenta la ventana ideal para efectuar la misión sobre el glaciar
La Clavere, y subimos a la planicie superior del Infantería para esperar
el Twinn Otter, un avión diseñado y armado con patines especiales para
cambiar el concepto de aterrizaje por “anevizaje”; efectúa tres intentos
que según protocolo está normado internacionalmente realizar esas tres
maniobras por una estricta seguridad aérea, asegurando de esa manera la
visibilidad, el contraste y la familiarización adecuada. Con el Twin
Otter posado, rápidamente se sube la carga, en la cual va incluido
equipamiento para quedarse -si es necesario- en el Plateau por razones
siempre de seguridad, Prioridad Nº1”.
Efectuado
el cruce de los Antartandes, se visualiza al fondo, al Este el mar de
Weddell, sus innumerables icebergs; a pesar de la distancia se podían
apreciar iceberg denominados “tabulares” por su gran tamaño: son inmensos bloques que asemejan grandes embarcaciones o pistas de aterrizaje, lo que no deja de ser interesante en caso de emergencia. Nuestra aeronave se acomoda para efectuar una primera rayada en el glaciar,
es decir, una simulación de anevizaje. Pero finalmente, efectuando los
sobrevuelos e intentos de rigor, el piloto nos comunica que no
anevizará: no siente la seguridad suficiente y las condiciones
atmosféricas están cambiando, variables importantes que se someten al
juicio del Piloto y toma una decisión.
Recuerda parte del equipo: “Me comunica el piloto que le manifieste a mi grupo que decidamos dónde explorar de manera aérea, para tomar la dirección que estimemos. Mis compañeros y colegas no supieron qué decir
ante la frustración de no poder realmente anevizar en donde queríamos y
me dejan toda la responsabilidad a que yo decida donde ir.Fue como entregarme a mí el juguete del momento, y comunique al piloto que queríamos explorar la costa este de la península en su vertiente hacia el Mar de Weddell”.
Alfredo Soto recuerda: “Dejamos el tiempo para efectuar una exploración aérea de Bahía Duse; sobrevolamos el refugio Bonne Rivera y más al sur
pasamos por sobre los escombros del Refugio Ramón Cañas Montalva,
obviamente de mucho interés para el personal del Ejército. Pero mi gran
atención era reunir en mi vista y memoria la mayor cantidad de imágenes
de ese sector, por donde a pulso y remo los náufragos del Endurance
buscaban salir de las garras del hielo
que ya llevaban muchos meses atrapados (1915-1916). Por Bahía Duse
también me transportaba históricamente a la permanencia de algunos
hombres antárticos por allá en el año 1903 junto a la expedición de Nordensjkold”.
Recuerda que “finalmente
retornamos a nuestro punto original pasando por los Antartandes
nuevamente, pero por el sector del Paso Mackenna, y los Montes Camel,
siguiendo las trayectorias y visualizando las zonas de mayor peligro
para los exploradores del Ejército que se mueven por allí en sus rutinas y exploraciones por la Península Antártica”.
Plateau
Laclavere 63 ° 27’S 57 ° 47’O / 63.45 ° S, 57.783 ° W / -63.45,
-57.783 es una meseta, de 10 millas náuticas (18 kilómetros) de largo y
de 1 a 3 millas náuticas (6 km) de ancho, elevándose a 1.035 m entre
Misty Pass y Teodolito Hill, Península Trinidad. La meseta se levanta al sur de la Península de Schmidt y de la base científica de Chile “General Bernardo O’Higgins”.
Una hazaña para muchos desconocida, pero que es demostración del temple, compromiso y pasión de aquellos que ven en el continente antártico un desafío, siguiendo la senda de Óscar Pinochet de la Barra, Ramón Cañas Montalva y tantos exploradores antárticos que han hecho historia.