La labor de muestreo de especies nativas e invasoras en distintos
lugares de la península antártica y en las Islas Shetland del Sur, no era el
primero que realizaban, ya que en 2015 y 2016 ya habían recorrido la Antártica,
todo esto en el marco del proyecto de investigación denominado “Alienat”
En esta oportunidad la investigación se centró en muestrear la fauna
invertebrada del suelo, esto con el fin de evaluar el impacto de la invasión,
establecimiento y expansión de posibles especies foráneas al ecosistema de la
región, las cuales podrían estar asociadas al creciente movimiento de
científicos y turistas que llegan al territorio, lo cual sumado al cambio
climático, podrían estar explicando la modificación en la configuración del
entorno antártico.
Los profesionales además iban con la misión específica de medir la
distribución de especies de colémbolos, que son unos organismos pequeños que en
expediciones anteriores ya habían mostrado un alto grado de supervivencia
invasora.
Además, recogieron medidores de temperatura que habían sido instalados
en 2016, los cuales permitirían conocer las variaciones ambientales que
estarían favoreciendo la proliferación de algunos micro organismos.