Usuaria del Hospital Clínico relata experiencia de 12 años sobre enfermedad de Parkinson

“Cuando
iniciaba el movimiento, conscientemente paraba. Todos mis compañeros se
dieron cuenta y me recomendaron que fuera a ver a un neurólogo.
Consulté con el especialista y cuando me examinó, me dijo que era un
movimiento esencial. Luego comenzó el movimiento en el antebrazo y ahí
empezamos a darnos cuenta de que algo había pasado. Me trasladé al
Hospital Clínico a trabajar, inicié todos mis exámenes y me
diagnosticaron párkinson”, relata Lucía.

Debido
a la pandemia sus controles se retrasaron. Luego su doctor de cabecera
pasó a ser el doctor Claudio Espina, y ahí cuenta que todo cambió. “Es
una persona excelente. Se preocupa por mí y por mi enfermedad. Todos los
meses estamos en contacto. Y siguiendo sus indicaciones pude
sobrellevar de mejor manera esta enfermedad”, dice la usuaria del
Hospital Clínico de Magallanes (HCM).

A
Lucía le recetaron medicamentos, y mientras cuenta su historia sus
manos tiemblan un poco. Por consiguiente, se percata de la situación y
trata de concentrarse para dejar a un lado sus movimient
os involuntarios.

“Llego
agotada, me muevo con mayor dificultad, tengo que usar bastón y hay
momentos en que me quedo pegada. Es muy difícil vivir con una enfermedad
porque uno sabe que tiene tanto que entregar, tanto conocimiento, y es
vivir presa porque el cuerpo no responde. Es muy desagradable cuando uno
ha hecho tantas cosas”, explicó.

Pero
al final del día la magallánica agradece la atención del doctor Espina
-jefe del Programa Parkinson del HCM- y de todo el equipo de la Unidad
de Neurología, conformado por seis médicos, una enfermera y dos tens.

“Creo
que los pacientes tenemos la suerte de contar con un médico excepcional
como el doctor Espina. La Unidad de Neurología es sumamente buena y los
profesionales del área son todos excelentes. No tengo más que decir,
solo agradecimiento y bendiciones”, rescató.

La
mayoría de las personas que padecen de esta enfermedad son adultos
mayores que parten con algunos síntomas como temblores a un lado del
cuerpo, en brazos o piernas. La rigidez es otro síntoma,
al igual que los dolores musculares y la lentitud para realizar ciertos movimientos.

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