El
rayado de casas es una problemática a nivel nacional, pero que cada vez
afecta más a los vecinos de Magallanes, quienes cada cierto tiempo
levantan la voz reclamando contra quienes realizan este tipo de actos
contra las paredes de sus casas.
Uno
de los ejemplos más claros se trata de la casa ubicada en la esquina de
Colón con Chiloé, cuya pintura amarilla amanece constantemente
ensuciada por expresiones, muchas veces inentendibles y que solo
empobrecen la vista de quienes pasan por ese céntrico sector.
Además
de esa casa, también existen otras que también se han visto afectadas
por la situación. Incluso, algunos han optado por no pintarlas
nuevamente, señalando que vez que las pintan, al día siguiente amanecen
vulneradas por los graffiteros.
Este
es el caso de Alejandro Riquelme, quien vive en las inmediaciones de la
Plaza Sampaio de Punta Arenas, y que ha mirado con resignación los,
generalmente, actos de escolares que, tras salir de clases, se aproximan
a la plaza y comienzan a realizar estos extraños mensajes.
“Es
demasiado recurrente, especialmente en las casas con colores más
claros. La pintamos y al día siguiente amanece rayado. Vamos a optar por
colocar un revestimiento en piedra para impedir que estos jóvenes sigan
realizándolo”, manifestó.
Además,
agregó que “las autoridades pueden hacer algo. Existe una ordenanza
municipal, y el código civil permiten realizar acciones legales.
Lamentablemente es una problemática transversal. La responsabilidad de
los menores de edad es prácticamente nula”.
También
manifestó que “no se sanciona a los jóvenes que patean a Carabineros en
la cabeza, cómo se va a sancionar el rayar casas. El juez de policía
local puede sancionar con salidas alternativas, por lo tanto creo que
las personas que lo hayan hecho, sería un muy buen mensaje que se
instalen, por ejemplo, en la salida de un colegio a limpiar o pintar”.