La plaza de juegos infantiles que
se ubica en la Población Gobernador Viel, al sur de la calle Padre Alberto
D’Agostini y comprende las calles con los nombres de las islas situadas en el
Canal Beagle, es una de las más hermosas y mejor conservadas de cuántas se han
construido y equipado en Punta Arenas en el último tiempo.
Allí los columpios funcionan y
sus cadenas ni siquiera chirrian.
Los otros juegos infantiles, y
una máquina para hacer ejercicios físicos, parecen haber sido recién pintados y
en el entorno no hay una sola evidencia de las acciones de los vándalos de
siempre, que dejan mensajes pictóricos que sólo ellos entienden.
Con escasas excepciones, en torno
a la plaza y en general en todo el sector, las residencias se aprecian bien
cuidadas, pintadas con hermosos y alegres colores y jardines bien cuidados, es
decir, un sector grato para residir y dejar pasar las tardes y los años.
Es que, al decir de algunos
amables vecinos, es el homenaje que se merece el recuerdo, la memoria de un
destacado dirigente social: Hugo Guillén, gásfiter ya fallecido.
Willy, recordó con emoción que
Hugo fue quien se dirigía a una maderera cercana y lograba conseguir madera
para armar el pesebre navideño, para así celebrar tan importante festividad
como lo es el nacimiento de Jesús, allá en Belén, junto a María y José.
Después, abría las puertas de su
residencia y hasta allí llegaba la mayoría de los vecinos, a intercambiar
saludos y abrazos, aumentando la fraternidad y dando paso a un baile que se
extendía hasta el amanecer.
La plaza era casi un sitio
eriazo, pero entre todos la fueron mejorando y ya el año pasado, se hizo
realidad la hermosa y funcional plaza de juegos infantiles que, se espera,
lleve el nombre de Hugo Guillén, destacado deportista, dirigente social,
amable, solidario y gentil vecino del sector, donde aún está la casa en que
viviera hasta su partida de este mundo, el cual don Hugo trató de que no fuera
ni tan ancho ni tan ajeno.
Es de esperar que para entonces,
cuando se instale la correspondiente placa recordatoria, se haya mejorado el
mal estado actual de las calles sin pavimentar y que los automovilistas que a
veces exceden la velocidad razonable y prudente que el barrio exige, la
respeten.
Así, cuando los niños vayan a
hacer uso de la plaza de juegos construida especialmente para ellos, no sufran
accidentes.
Esa actitud de los mayores, aparte de recuperar
el espíritu del barrio y volver a unirse, dejando de lado enojos y diferencias
accidentales, será el mejor homenaje a la memoria de don Hugo Guillén