“Los vehículos subastados (y que ocupaban importante espacio del Corralón Municipal) serán compactados en Punta Arenas, cuando llegue aquí, otra vez, una prensa especial que transforme cada uno de ellos en un cubo de unos ochocientos kilos”. Así lo informó a Diario El Pingüino, José Trujillo, quien agregó que una vez compactados por esa prensa, esos cubos metálicos serán llevados, vía terrestre y con los impuestos aduaneros cancelados como corresponde, en camiones que cargarán unos 60 por viaje, hasta las instalaciones de la empresa brasileña Gerdan Aza, en las cuales serán fundidos y transformados en rieles u otras piezas de acero.
En cuanto a las baterías, Trujillo señaló que también serán enviadas a Santiago, envueltas en material especial que impedirá que los ácidos que contienen pudieran provocar algún tipo de daño ambiental.
También agregó que los neumáticos de los centenares de vehículos que se adjudicó legalmente, serían llevados a una planta de tratamiento de residuos sólidos y líquidos que funciona en el kilómetro 70 de la ruta a Monte Aymond.
Allí, indicó el empresario de la chatarra, esos neumáticos serán picados y podrán ser utilizados como material para pavimentar caminos rurales, por ejemplo, a un costo muy inferior al concreto y con una serie de ventajas para los automovilistas que lleguen a desplazarse en sus móviles sobre ellos.
Aportes
“El manejo de la chatarra no es fácil”, aseguró Trujillo, quien agregó que lleva más de 30 años en esta labor.
“Hemos hecho aportes a la ciudad, en forma anónima y le doy un ejemplo: hemos retirado autos abandonados en muchos lugares de Punta Arenas, por ejemplo, en el estero Llau Llau, entre las poblaciones “Villa Lorca” y “Ríos Patagónicos”, sin cobrar un solo peso por ese trabajo”, manifestó Trujillo.
Agregó que lo que se está haciendo en las etapas post subasta de centenares de vehículos que colapsaban el Corralón Municipal, no es barato ya que “cada viaje de camión con batea desde el Barrio Industrial hasta el sitio de acopio, al final de Avenida Martínez de Aldunate, cuesta 60 mil pesos; una grúa horquilla arrendada implica 30 mil pesos por hora y aquí trabajan diez personas”, indicó Trujillo.
Respecto de los reclamos y críticas de parte de personas que han señalado que en el terreno donde se han depositado los vehículos rematados “se está creando otro corralón, con ratones y malos olores”, Trujillo fue enfático en señalar que esa presencia no es tal; que los vehículos serán compactados, al punto que un Chevy Nova quedará reducido a un cubo metálico de unos 800 kilos, de un metro de alto; medio metro de ancho y sesenta centímetros de altura; que éste y los otros serán enviados a Santiago, donde serán fundidos y, desde allí, podrán ser enviados a Brasil, eliminando un grave problema de Punta Arenas, donde se estima que en su momento hubo más de 700 vehículos abandonados en pasajes, calles, avenidas y caminos rurales, con la consiguiente contaminación y singular “apoyo” para algunos antisociales.