Manuel
Riquelme Álvarez, quien ahora reside en Talcahuano, era una persona de
trato amable, con notable facilidad de palabra, marino mercante, quien
logró ganarse la confianza de más de un centenar de familias que soñaban
con tener casa propia allá por el año 2011.
Iván
Araya recuerda que Riquelme dio a conocer la posibilidad de formar
agrupaciones de personas que buscaban acceder a la casa propia “y
nosotros, con mi mamita, le abrimos contactos, sin saber lo que iba a
pasar después”.
Por
su parte, María Tauquil contó que su primo Luis Pinochet, trabaja aún
como tripulante de buques pesqueros “y por años salió a la mar, a
enfrentar el peligro, trabajando duro para reunir el dinero que le
permitiría tener su casa”.
Estos
dos casos ilustran el dolor, la rabia, la impotencia y la vergüenza de
haber confiado en un “asesor externo” en la formación de agrupaciones de
gente modesta en pos de una vivienda propia.
“Mi
hermana Cecilia, sometida a diálisis, depositó más de cuatro millones
de pesos para acceder a un terreno, pero no apareció en la lista de
adjudicatarios. Fuimos a la constructora SALFA,y al principio, nada,
pero parece que ahora, como tengo todos los documentos que acreditan los
aportes que ha hecho mi hermana, nos estamos acercando a una solución”.
Otras
personas, con lágrimas en los ojos e ira en la voz, con los puños
apretados, ya saben que sus dineros se hicieron humo en las manos de
Manuel Riquelme Álvarez, porque como ha sostenido el fiscal Felipe
Aguirre y el abogado Juan José Arcos, viene un largo proceso judicial
que permitiría sancionar a Riquelme.
Pero
si éste logra acreditar “irreprochable conducta anterior” y
considerando que las penas aplicables a este tipo de delito son
notablemente bajas, cuando más, 541 días de prisión remitida, de ser
condenado no irá a la cárcel, purgará en libertad la condena y la
posibilidad de recuperar parte de los dineros de los que se apropió
parece estar entre lejana, nula o remota.
El
recuerdo de las reuniones de las agrupaciones “Condell 1”, “ Villa
Canelo 2”; “Condell 1 D” y “Canelo 2 B” parece aumentar la frustración
del más de centenar de familias que soñaron despiertas con su vivienda.
“Tenemos
rabia, impotencia porque ese sujeto nos robó el sueño de la casa
propia”, afirmó María Tauquil, recordando a su primo, sus conversaciones
familiares y el anhelo aún pendiente de cumplir.
“Ese
sujeto, que nos engañó a todos, se quedó con el ahorro de muchos años,
de mucho esfuerzo y se dio la gran vida con nuestra plata”, agregó con
desesperanza”.
“Todo
lo que adquirió está a nombre de otras personas. Planificó muy bien la
estafa y, además, se dio la gran vida y ahora vive en Talcahuano”, se
enoja Iván Araya, recordando el caso de su hermana.
¿Existen esperanzas?
En
el caso de la familia Araya, parece ser que sí, de acuerdo a la gestión
del abogado Arcos ante el arquitecto de la constructora dueña de los
terrenos, pero habrá que hacer más de un trámite.
En
el caso de Luis Pinochet, pese al rabia de su prima, podría ser posible
lograr la recuperación de parte importante de los dineros de los que se
apoderó Riquelme Alvarez, con malas artes para sus víctimas, pero muy
positivas para sus manejos, sus bolsillos y su propia familia avecindada
en Talcahuano, el puerto de “los choreros”, como se le conoce.
Esa
es tarea para el Fiscal Felipe Aguirre y para el abogado Juan José
Arcos, que deberán seguir adelante en un proceso judicial que no será
corto y en el que se tendrá que buscar los bienes de los que logró
hacerse un sujeto formalizado por los delitos denunciados por quienes
aún siguen soñando con tener casa propia.
A
veces, y a modo de consuelo, en el mundo judicial se afirma que “la
Justicia tarda pero llega”, pero ¿quién le devuelve la esperanza, la
confianza y la fe a más de un centenar de familias que, tal vez, ya no
quieran seguir soñando con su casita propia adquirida a través de las
agrupaciones Condell 1, El Canelo 2 D, Condell 1 D y El Canelo 1 B?.