Entrar
a su local impacta. María Chiguay, comerciante de población El Pingüino
de Punta Arenas, nos atiende detrás de una enorme reja que ahora, ella
siente, le otorga en parte la protección que el sistema penal no le ha
proporcionado, luego de los dos violentos asaltos a mano armada de los
que fue objeto en junio pasado. “Tengo grabada la imagen de cuando a mi
esposo le pusieron la cuchilla en el estómago y nos obligaron a meternos
en una pieza, mientras ellos desvalijaban nuestro local”, comenta.
Recuerda
que en ambas ocasiones logró escapar, sin embargo, no obtuvo ninguna
ayuda: “Hay muy poca cooperación. Cuando a mí me tocó no tuve ningún
vecino que me respaldara… y lo peor es que el recuerdo de eso que pasó
no se me borra y sigue ahí presente”, confiesa entre lágrimas.
Aunque
está sometida a tratamiento sicológico por parte de la Unidad de
Protección de Víctimas del Ministerio Público, el saber que los
agresores están libres e impunes sólo por el hecho de ser menores de
edad, la tiene muy afectada. “Era un chico del barrio que yo lo vi
crecer. Y después de lo que nos hizo, apenas le dieron una prohibición
de acercarse al local. Eso me tiene muy mal”, nos dice.
En
la oportunidad, la Fiscalía ni siquiera pidió una medida de encierro
contra el único detenido por estos hechos y la audiencia duró tan sólo
siete minutos. La única medida adoptada contra el imputado fue la
supervisión de la Fundación Esperanza y una investigación de 60 días por
robo con intimidación.
Temor y decepción
Eduardo
Barrientos es otra persona decepcionada del actuar de la justicia y las
policías. “Punta Arenas ya no es lo que era”, repite una y otra vez.
“Yo pensaba que esas cosas pasaban en Santiago y que nunca me tocaría
vivir algo así”. No obstante, la madrugada del 17 de septiembre, en
pleno centro de la ciudad, Barrientos debió enfrentarse mano a mano a
dos delincuentes, cuando intentaban robar su agencia de turismo,
logrando incluso arrebarte el arma de fuego a uno de ellos. Su increíble
y temeraria acción quedó grabada en las cámaras de seguridad, en un
hecho ampliamente publicitado.
Y
sin embargo, desde entonces, a pesar de todos estos antecedentes
(cámaras y descripciones), no ha tenido ninguna respuesta de las
autoridades. “Me entrevistaron y después nada. No hay detenidos, ni
sospechosos. A ratos, da la impresión que los policías quieren que
tomemos nosotros a los delincuentes presos y se los entreguemos en un
paquete. Y todo eso, sin causarles el menor daño, pues entonces nos
vamos nosotros presos”.
Frustración total
Omar
Gómez, dueño de un céntrico cibercafé en Punta Arenas, declaró: “Estoy
muy decepcionado con la justicia. Fuimos víctimas de un asalto
extremadamente violento, se hizo un gran esfuerzo por parte de las
policías, Carabineros, la PDI, y también los medios de comunicación, y
quiero creer que algo del sistema de justicia. Pero, finalmente, no pasó
nada. Los autores fueron detenidos pero, tal vez el abogado defensor de
ellos hizo un muy buen trabajo, no sé, pero lo cierto es que ellos
están libres y uno se queda con un sentimiento triste y amargo por lo
sucedido”.