Sin lugar a dudas Ramón Cañas Montalva marcó la agenda de nuestro país en relación a la proyección antártica, siendo el artículo de 1940 “Nuestra Soberanía hacia el Antártico. Importancia de las rutas marítimas australes”, un documento clave que de una u otra forma plantea desafíos fundamentales para el gobierno de Chile en la época y algunas proyecciones interesantes respecto a las rutas marítimas y su desarrollo a futuro.
El documento, publicado en el Diario “La Verdad” de Punta Arenas, fue escrito por el connotado general chileno en marzo de 1940, en donde se evidencia su conocimiento geopolítico adquirido en Europa y también el amplio conocimiento de la Región de Magallanes, a la cual él consagró su vida.
Contexto y origen
El texto se elabora en los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial, en donde diferentes ponencias mundiales ya habían manifestado su interés en el Continente Antártico, entre ellos Estados Unidos, Rusia, Alemania, Inglaterra y Argentina.
Cañas Montalva es conocedor de las diferentes expediciones que se han desarrollado, teniendo contacto e intercambiando opiniones con el Almirante Byrd de Estados Unidos, quien en más de una ocasión en la época visito el continente blanco con una flotilla.
Acciones en torno a la Antártica
Cañas señala al inicio que “…la presencia del buque antártico “Bear”, que comanda el intrépido y prestigioso hombre de ciencias, el señor almirante Byrd, pone sin duda, una de las notas más interesantes y emotivas en lo que a las “regiones australes” se refiere”.
Continúa señalando el intelectual que “se ha necesitado de la inquietud que la actual y pasada conflagración mundial ha originado, con el desmedido e insospechado campo de sus acciones bélicas, para llevar no solo ya la curiosidad, sino determinado, hacia zonas que, como la “polar antártica”, parecía solo reservada a la somnolienta vida de los cetáceos que pueblan sus mares y hielos”.
En relación al rol de y actitud de Chile afirma que “el momento actual, de sorpresivos cambios en la política mundial, como la codificación del derecho entre los pueblos; nos brinda, inmediata y magnífica oportunidad para enmendar pasado errores, o dejaciones inconvenientes, ante el juego de la soberanía reclamada sobre -mares y territorios- que, podemos decir, recién han de incorporarse efectivamente a la vida nacional de los países interesados”.
Es de esta manera que el General Ramón Cañas Montalva hace un llamado explícito a que Chile debe ser un actor activo, en un momento clave en donde hay muchos interesados, pero pocas acciones de soberanía efectiva en el Territorio Antártico, siendo una ventana de oportunidad que de una u otra forma el “percibe” que es transitoria. Es importante considerar que, el sistema internacional actual era inexistente y la imposición de la fuerza por parte de potencias en el continente Blanco era una realidad que debería ser considerada.
El General Ramón Cañas sostiene que “recalcábamos la necesidad de procurar la generalización de un criterio -amplio y visionario- al estimar los limites australes de nuestro país, en conexión con las importantes vías marítimas de nuestra jurisdicción, y con los extensos mares, o zonas continentales, del círculo polar-antártico; llegando a demostrar en apoyo a la tesis sustentada, la envidiable posición del Cabo de Hornos y de las islas Diego Ramírez, enclavadas en el océano cual poderosos vigías avanzados en el estrecho de Drake, y por consiguiente, sobre los “territorio antárticos” que forman la orilla opuesta del paso mencionado. Lo dicho nos permite llegar a conclusiones, nada extrañas, a la intención que nos mueve como aspiración de un mayor aporte continental en el contenido futuro, reservado a esas regiones”.
Es de esta manera que queda de manifiesto un conocimiento claro y amplio de la denominada zona subantártica, y el rol fundamental de Islas Diego Ramírez, en donde actualmente se encuentra el denominado “Faro del Fin del Mundo”, en donde se ratifica además la proyección marítima y la plataforma continental americana, un punto que diversos estudiosos jurídicos fueron considerando prácticamente 40 años después y que hoy tiene renovada vigencia con la publicación de la carta de plataforma continental, la cual claramente cuenta con intereses contrapuestos de la República Argentina.
Por otro lado, es importante señalar que, la declaración de Territorio Chileno Antártico es posterior al presente escrito, lo cual es un importante antecedente dada la repercusión que causo el artículo en círculos intelectuales como el de Oscar Pinochet de la Barra y Eugenio Orrego Vicuña, connotados especialistas jurídicos que fueron clave en la generación de una política antártica.
Estrecho de Magallanes y Canal de Panamá
El General Cañas, considera en el análisis una importante proyección en torno al Canal de Panamá, en donde afirma que “no puede negarse que la apertura del Canal de Panamá ha significado a las rutas australes: Estrecho de Magallanes, Beagle, Cabo de Hornos, estrecho de Drake, la presencia de un poderoso competidos, consideradas las facilidades abiertas al tráfico marítimo circunscrito especialmente, a los países americanos del “Sur-Pacífico”. Pero, tampoco puede negarse que aquellas apreciaciones, lanzadas en un primer momento bajo el calor producido por la admiración hacia aquella gigantesca obra de ingeniería, ha distado mucho, en la práctica, de alcanzar las proporciones que se le suponían”.
Considerando el actual contexto de crisis hídrica en el Canal de Panamá, antecedente que evidentemente hace 84 años Ramón Cañas desconocía, podemos visualizar una interesante proyección del intelectual chileno, dado que mantiene la ruta marítima del Estrecho como vigente, algo que se fue ratificando durante los años posteriores y que hoy en día se mantiene expectante ante la coyuntura en el canal y los problemas que se han generado, considerando que los costos de espera y operaciones de buques, han conllevado a evaluar el retomar el Estrecho de Magallanes como una opción viable para distintas agencias marítimas.
Rutas marítimas hacia la antártica y generación de desarrollo austral
Cañas en este aspecto señala una visión amplia en donde visualiza un conjunto de rutas marítimas “… Estrecho de Magallanes, junto a sus rutas complementarias -Beagle, Cabo de Hornos, estrecho de Drake-, debilitaron a primera vista, parte de su importancia; no, porque su valor intrínseco como “vías marítimas” desapareciera, muy lejos de eso; sino, más bien, por la influencia moral y económica despertada por una obra de esa naturaleza, dentro de lo cual adquirían relieve, la lógica curiosidad de usar la nueva ruta como vía de ensayo financiero; unidad al legítimo deseo de conocer, una de las más grandiosas obras de la época”.
En el documento Cañas señala que hay un desarrollo económico y presencia del Estado que va más allá que la generación de asentamientos, recordemos que en 1940 no existía Puerto Williams, sino que también de la explotación de recursos y la generación de un desarrollo turístico. Tras 84 años podemos evidenciar como esto se ha desarrollado y de qué manera ha permitido la creación de diferentes tipos de industrias y servicios.
Un llamado a la acción del Estado
El General Ramón Cañas Montalva culmina el escrito señalando la necesidad de realizar acciones concretas “…estableciendo los límites del territorio, conferenciando con las naciones que legítimamente tienen aspiraciones…”, señalando que “es de esperar que un buen sentido de sincero entendimiento internacional inspire en justicia las aspiraciones que honradamente corresponden a cada uno de los interesados para el bien de la humanidad”.
Podemos concluir que, en varios aspectos a 84 años de un escrito clave para nuestra historia sus postulados de base siguen siendo absolutamente vigentes, visualizando a Magallanes como Región de Entrada a la Antártica y la necesidad de que Chile realice soberanía efectiva en un territorio único, lo cual recién se haría manifiesto con la construcción de la Radioestación “Soberanía” en 1947 y ratificado con la construcción de Base Antártica “Bernardo O´Higgins” en 1948.