Aldo Villarroel: un talentoso y ganador en la historia del basquetbol magallánico

Conversar con Aldo Villarroel es trasladarse en el tiempo a una de las últimas generaciones de jóvenes y grandes basquetbolistas que dieron vida y gloria a grandes veladas cesteriles en la última etapa del mítico Gimnasio de la Confederación Deportiva. Acompañado de una café, conversó con Pingüino Multimedia para recordar sus lejanos inicios como jugador, sus triunfos, experiencias y esa pasión por el básquetbol que lo mantiene vigente hasta los días de hoy en la categoría sénior.
-¿Cómo fueron tus inicios en el básquetbol?
“Incentivado por mi padre en su época de jugador, recuerdo que junto a mis hermanos, lo acompañábamos al gimnasio sagradamente  todos los domingos, en el mismo tiempo que teniendo 6 años comencé a practicar en la Escuela de Básquetbol de Walter Douglas, que se desarrollaba en el gimnasio de la Iglesia San Miguel”.
-¿Qué lo llevó a dedicarse por practicar un deporte como el básquetbol?
“A pesar que en mi niñez practiqué fútbol, por los clubes Independencia, Carlos Dittborn y Español, fue a los 15 años que decidí dedicarme al básquetbol, porque sentí que era el deporte que me apasionaba”.
-¿Cuál es el triunfo más importante?
“A pesar que existieron muchos, sin duda el que recuerdo con mayor satisfacción, es con el Club Chile el año 1985, cuando salimos campeón, y junto a mi padre, formábamos juntos parte de ese plantel, teniendo mi padre en ese entonces 41 años de edad”.
-¿Cómo fue la sensación de ganar su primer campeonato?
“Emocionante, recuerdo que me costó dormir esa noche e ir  al otro día al colegio, siendo juvenil jugar con un gimnasio  de la confederación lleno de público y ser campeones, sin duda es una satisfacción me marcó para toda la vida”.
-¿Clubes deportivos, en los que que haya jugado básquetbol?
“V División (equipo del Ejército de Chile), Club Chile, Magallanes, Aduana Valparaíso, Español y Cordenap”.
– Sin duda que en sus inicios, siendo muy joven, debe haber mirado hacia arriba y habrá tenido más de algún referente del basquetbol.                                       “Sí, por supuesto, son varios, temo dejar alguno afuera, pero los que se me vienen rápidamente a la mente son, “Checho” Olate, “Pachy” Yáñez, Víctor Vergara, Osvaldo Novión, Kiko Lauler, entre muchos”.
-¿Qué significa para usted haber jugado en la Selección de Punta Arenas?
“Un tremendo orgullo,  representar a mi región desde serie mini hasta la adulta, siempre lo hemos  sentido así, un privilegio también por la historia y respeto que siempre ha tenido Punta Arenas en esta disciplina en el concierto nacional”.
-¿Qué ha significado en su vida haberse hecho de un nombre respetable en el básquetbol de Magallanes?
“Un tremendo orgullo, al entregar un  grano de arena y de esta forma ser parte de una gran generación de jugadores del básquetbol regional”.
-¿En qué posición jugaba?
 “Comencé como base en las series inferiores, también como alero y terminé jugando de pívot, en este aspecto reconozco que fui muy multifacético”.
-¿Nómbreme los títulos ganados en su historia deportiva?
“Son varios, porque hay títulos juveniles y adultos con el Club Chile, también campeonatos de apertura con Español y Cordenap”.
-¿Qué significa ser parte de una familia deportiva?
“Algo maravilloso, recuerdo mi niñez que el básquetbol prácticamente era nuestra religión, compartir esta pasión con tus padres y hermanos fue increíble, después traspasarlo a nuestros hijos y ahora sobrinos es aún una mayor satisfacción”.
-¿Cómo fue su experiencia basquetbolista fuera de la región?
“Jugué el año 1990 por el Club Deportivo Aduana de Valparaíso de la liga de esa misma ciudad, sin duda una gran y linda experiencia”.
-¿Cómo describe al basquetbolista magallánico?
“Muy aguerrido, técnico y por sobre todo, muy sacrificado y comprometido.
-¿Un desafío importante que haya vivido con la camiseta de Punta Arenas?
“Haber jugado, el Torneo del Campioni del Domani en 1987”
-¿Nacionales que haya jugado por Punta Arenas?
“En series mini, infantil, intermedia, juvenil y la Liga Patagónica en serie Adulta siendo juvenil”.
-¿Qué significó haber jugado en una época importante del básquetbol en Magallanes?
“Un privilegio y una tremenda satisfacción sin duda alguna”.
-¿Nómbreme algunos jugadores importantes que hayan pasado en la historia del basquetbol de Punta Arenas?
“Por lo que vi jugar y de los que marcaron un periodo  hay muchos pero divididos por épocas puedo decir Sergio “Checho” Olate, Patricio “Pachy” Yáñez, Víctor Vergara, Osvaldo Novión, Hernán “Chispa” Haro, Hernán “Naneta” Miranda, mi Padre Aldo Villarroel Garay y Carlos “Kiko” Lauler, Fernando Pletikosic, sabiendo que hubo otros tremendos jugadores también como el “Pollo” Radic y Antonio Rispoli”.
-¿Qué es lo mejor que le ha dejado el deporte?
“Sin duda, la amistad entrañable que se mantiene hasta el día de hoy con muchos compañeros de tantas jornadas, la disciplina, el respeto, pero sobretodo conocer a la que hoy es mi esposa Margaret Douglas, sobrina de mi primer entrenador Walter Douglas y prima de uno de los mejores jugadores de la historia de la región Carlos “Kiko” Lauler”, sonríe.
-¿Algo que haya quedado pendiente en su carrera deportiva?
“Quizás haber podido jugar Di Mayor, lo que no pude hacer por razones laborales”.
-Si tuviera que resumir hoy su carrera deportiva en tres momentos importantes, ¿Cuales serían?                                                                              “Primero, participar del nacional mini en Antofagasta con 8 años de edad, segundo sería el hecho de cuando salimos campeones junto a mi padre, ambos como jugadores  del Club Deportivo Chile en el año 1985  y tercero, la participación con la Selección de Punta Arenas en el Campeonato del Domani 1986, donde que podríamos haber llegado más lejos pero, mi mala fortuna tuve una insolación”.
-¿A quién tendría que agradecer que hayan sido partícipes importantes en su carrera deportiva?                                                                              “Hay mucha gente a quienes tendría que agradecer, principalmente a mis padres Aldo y Leticia, sin duda alguna, por inculcarme esta disciplina deportiva, a mis primeros entrenadores Walter Douglas, el “Negro” Sánchez y Osvaldo Novion que cuando llegó a Punta Arenas, trajo revolucionadoras técnicas de entrenamiento que marcaron el desarrollo deportivo de varias generaciones.

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