Pocos días han pasado desde que Armin Altamirano asumió como el nuevo director regional del Instituto Nacional de Deportes.
El
osornino asumió el 2 de enero, y de a poco se ha ido adaptando a sus
nuevas funciones en Magallanes, en donde deberá impulsar una revolución
en la región, producto, sobre todo, de los altos niveles de sedentarismo
y obesidad y además por los malos resultados competitivos que han
tenido los diferentes deportes a nivel nacional.
Una
tarea ardua, pero que el funcionario asume. El hecho de haber tenido el
mismo puesto en Antofagasta, en el anterior gobierno de Sebastián
Piñera, le dan la confianza necesaria para cumplir de buena forma la
labor en Magallanes.
El
recién asumido director, a poco más de una semana de haber tomado el
cargo, hizo un balance de su primera semana de trabajo, en donde contó
cómo fue recibido por la gente y además dio luces de lo que será su
trabajo en la zona. A la hora de evaluar estos días, manifestó que “ha
sido un intenso trabajo. Estoy muy contento y agradecido por la
recepción, tanto de los funcionarios como de los profesionales de la
Dirección regional. Es un equipo con experiencia y conocimiento de algo
que han desarrollado por años. Así que yo me vengo a integrar al equipo y
también a colaborar en esta función directiva. También están los
dirigentes deportivos que cordialmente me han ido a visitar y saludar.
Se ve una buena disposición, son gente que quiere su tierra y que desean
hacer cosas en beneficios de los deportistas”, manifestó inicialmente.
El
ex dirigente de básquetbol y fútbol en Osorno, señaló que está
trabajando para hacer el diagnóstico deportivo de la región, aunque si
ya le han manifestado los principales temas de preocupación.
“Estamos
recibiendo insumos de todas las áreas. Hemos hecho reuniones de trabajo
con todos los funcionarios y cada profesional encargado de los
departamentos. Estoy tratando de recabar el máximo de información con
respecto a todo el sistema deportivo. No solo en lo competitivo, sino
que en todas las áreas. La idea es poder fijar prioridades.
Hay que
pensar que el Instituto hace coordinación con toda la comunidad. Está la
buena disposición del personal para que esos resultados malos puedan
cambiarse. Los procesos competitivos son lentos. Para mejorar se
necesitan años. Por lo mismo estamos viendo cuales son los puntos más
débiles y poder mejorarlos”, consideró.
Dentro
de ese diagnóstico, una de las cosas que más le preocupan al dirigente
es el tema de la poca actividad deportiva que tiene la población, y que
tiene a Magallanes como una de las regiones más sedentarias de Chile.
“Esta
es una batalla dura que tiene nuestro país. Hace poco se dieron a
conocer los resultados de actividad física, y todos sabemos que somos un
país no deportivo. La región lidera esa realidad, pero para poder
modificar esas conductas, no es fácil. Por ejemplo, hay muchas
farmacias, una población que envejece. Por lo mismo, hay que trabajar
mucho para que tengamos una población activa, dinámica y que se cuide
por sí misma. Es un trabajo importante que tiene el Instituto el de
hacer participar a la gente en todos sus programas. Es necesario moverse
y auto motivarse y no ver tantos obstáculos para hacer la actividad”,
señaló.
Estamos
en un proceso donde estamos revisando los programas. El trabajo del
Instituto abarca todas las áreas, y justamente en eso es que cada una
de esas áreas las podemos mejorar. Los indicadores son ambiciosos, cada
vez se quiere a más gente involucrada en el deporte. Es una meta
relevante y la tarea es importante”, agregó.
Eso
sí, Altamirano no quiso entrar en comparaciones con respecto a su
experiencia en Punta Arenas, debido a que “no soy muy bueno para hacer
comparaciones. Son momentos diferentes, y hay que concentrarse en las
prioridades de esta región. Se celebrarán los 500 años de Magallanes, por lo mismo no pude tener más suerte de venirme en una época tan especial para esta zona”.
En
donde sí fue enfático, fue en manifestar que no considera que los nueve
meses sin director regional titular, desde la instauración del gobierno
de Piñera, hayan sido meses perdidos. Esto porque, a su juicio “no hubo
trabajo perdido, porque se cumplieron las metas de nivel nacional. Los
procesos de la alta dirección pública son lentos, de hecho todavía hay
direcciones regionales”.