(Por : David Pérez)
“Esto se lo dedico a mi
madre que se fue hace tres meses y medio”, fueron las palabras de Agusto Melo, reconocido
atleta magallánico paraolímpico, después de haberse colgado la medalla y
subirse al podio, tras conseguir el segundo lugar en la Maratón de 10
kilómetros de Entel Santiago 2017, una de las fiestas deportivas más grandes de
Chile.
La
próxima meta del corredor puntarenense, es participar en los próximos Juegos
Paraolímpicos de Chillán, a realizarse en el mes de mayo, donde competirá como
velocista en los 100, 200, 400 y cinco mil metros planos.
Viento y lluvia
Si
bien nuestra región no es el mejor ejemplo característico como plataforma de
entrenamiento debido a las condiciones climatológicas que presenta, el atleta
paraolímpico afirmó que llegado los últimos días previos a la maratón, el
entrenamiento fue más duro que el clima. “Sobre los últimos tres meses acentué el
entrenamiento. Los trabajos fueron más intensos, pero sin grandes cambios
debido a que venía en una buena condición física”.
Sacrificios
“Toda paga
tiene su costo y todo logro su sacrificio, pero el tiempo no se devuelve”,
así lo graficó el atleta no vidente, quien agregó que la entrega no solamente
es física.
“El tiempo
quitado a cosas laborales, al pasar un rato con la esposa y las hijas, esas son situaciones que uno las sufre pero
al final son totalmente gratificantes, porque que te llenan, a mi, la alegría
de estar compitiendo”.
Mentalidad
ganadora…
A
pocos días de la competición, las ansias y el estrés, parecen incrementarse y
ser el desayuno de cada atleta como parte de la cuenta regresiva. Pero parece
que esto, al corredor magallánico, no lo afectó. Concentrado al cien porciento,
se sintió muy bien anímicamente y con plena convicción, afirmó.
“Yo sabía a lo
que venía, aunque no entrené tanto, venía con muchas ganas de hacer esto que me
gusta tanto”.
¿Capacidad o discapacidad?
“Ser ciego y
hacer estas cosas, es mostrar que las cosas se pueden hacer cuando hay
motivación. La gente caracteriza a la ceguera como una capacidad diferente,
cosa que todavía yo no entiendo, porque para mi es una discapacidad sensorial”,
afirmó
el maratonista magallánico, quien agregó que corre porque es sinónimo de salud,
tanto física como mental.
Corriendo sin
ver
Junto
a su entrenador y guía, Ramón Torres, el atleta paraolímpico, describió las
miles de emociones que le provoca no ver pero si oír, la voz de su compañero
con el que a hecho las últimas cinco maratones.
“El
nerviosismo se instala minutos previos a la partida de la carrera, lo sientes
en tus piernas. Lo lindo de esto es cuando llegas al momento final, uno dice se
terminó todo y cumplí bien. Te embarga una tremenda dosis de alegría. El
sacrificio se ve recompensado con creces de satisfacción personal de millones
de cosas”.