En el Santiago Bernabeu, se jugó una nueva versión de este espectacular duelo, con la presencia de grandes estrellas en cada una de las escuadras. Si bien es cierto que en el Real Madrid resaltaban nombres como Karim Benzema (finalista de The Best 2023), Vinicius Junior, Luka Modric y Federico Valverde, el Barcelona, con menor cantidad de personajes de renombre, siempre es un equipo al que se le debe respeto.
Esta vez el duelo fue válido por la ida de las semifinales de la Copa del Rey y enfrentó a un cuadro merengue que se había restado de mandar a sus jugadores a París, para la premiación de The Best, contra el Barcelona, sin nominados para la instancia final de aquel evento.
Contrario a lo que se podría haber esperado, sin embargo, el encuentro fue bastante favorable para los catalanes. Pese a la superioridad demostrada por el Real Madrid durante los noventa minutos de juego, la escuadra blaugrana supo hacer daño y dejó en mute durante varios minutos a un Bernabeu que añoraba celebrar ante el archienemigo.
Las jugadas de mayor peligro en los primeros minutos estuvieron cargadas hacia el arco de Andre Ter Stegen. Karim Benzema y Vinicius eran agentes de peligro constante, aunque no conseguían generar la profundidad que necesitan estos astros para desequilibrar el marcador. Cuando se juntaron de manera más peligrosa, efectivamente marcaron, pero el gol del “Gato” fue anulado por posición de adelanto.
Este ímpetu arreciaba conforme avanzaba el reloj. Pero, pese a la constancia del ataque, no se conseguía el gol y eso, tarde o temprano, se podía pagar caro. Precisamente, en un contrataque del Barcelona, la pesadilla del Real Madrid comenzaría a formarse.
Franck Kessié recibió un pase en profundidad de Gavi y, mientras trastabillaba, alcanzó a puntearla. Thibaut Courtois había salido a achicar de buena manera, por lo que la pelota dio en sus piernas, pero, para su mala fortuna, Eder Militao venía en un sprint digno de velocista de los cien metros planos y el balón rebotó en el defensa brasileño, colándose entre las redes (26’). Autogol y apertura de la cuenta para la visita, que calló al estadio entero y, poco a poco, empezó a generar nerviosismo en los locales.
Aciago final del primer tiempo, que pese al esfuerzo de los de la capital de España, no dejaba vislumbrar nada bueno para la segunda fracción, si no había un cambio radical.
Y claro, la segunda fracción comenzó de la misma forma: un Real Madrid de acciones dispendiosas y sufrimiento excesivo. Unos hinchas que se mordían los labios y trababan el grito de gol en sus gargantas. El Barcelona era el único que realmente estaba disfrutando esta situación.
Llegado el minuto 85’, y luego de un repetitivo control del cuadro merengue, la desesperación se instaló. Pidieron penal en una jugada en la que claramente el balón había rebotado en el pecho de Alejandro Balde; protestaron cada falta como si se tratara de una acción de violencia desmedida; y cuando el minutero ya sumaba minutos extras, se comenzó con los tiros desde fuera del área, como aquel de Rodrygo, que pasó saludando el poste izquierdo de Ter Stegen.
Hubo par de llegadas más, ambas con Álvaro Rodríguez como protagonista, pero simplemente el balón no quiso entrar. Así, con un 1-0 en contra, el Madrid tendrá que ir a remar contra la corriente al duelo de vuelta, a jugarse el 5 de abril, en el Camp Nou.