El
objetivo era claro, sumar de a tres. Temuco y San Luis, con diez
puntos, necesitaban sumar para alejarse del fondo de la tabla, donde
Everton y Audax Italiano, con ocho unidades le prenden velitas al Dios
del fútbol para no caer a los potreros.
Pero al final llegó un empate que les permite respirar y no tener pesadillas, pero no es lo que querían.
Y
con el claro objetivo de ganar fue como inició el cotejo. El primer
tiempo era parejo, incluso por momentos con una leve superioridad de San
Luis. Pero un gol de Canío le dio la ventaja a los locales, que
aumentaron rápidamente en el segundo tiempo.
El error de los albiverdes fue no poder abrochar el encuentro.
Los
de Temuco no liquidaron el partido, porque el elenco quillotano hizo,
igual que Luis Fonsi, “despacito, suave suavecito”, comenzaron a
adueñarse del compromiso sin que los de la Araucanía tuvieran respuesta.
Los
quillotanos merecían el descuento y lo consiguieron con un notable tiro
libre de Braulio Leal, quien la fecha pasada regresó al equipo tras
superar problemas de salud (malformación congénita vascular).
Tras
descontar, San Luis también merecía el empate, y lo logró. ¿Merecía el
triunfo además? Temuco reaccionó, pero siempre fue el cuadro de Miguel
Ramírez el que empujó más, o mejor, en busca de la victoria. Al final,
un empate que es un parche, porque acá lo que se necesitaba era un
triunfo.