Intenso
fin de semana se vivió en el Gimnasio Fiscal de Punta Arenas, en donde
se disputó XXI Campeonato de Gimnasia Rítmica “Vanessa Mohovilovic
Bonardi”, y en el cual destacaron diferentes exponentes de este
atractivo deporte.
Sin
embargo, en dicha cita, quien brilló con luz propia fue Catalina Vera,
de apenas ocho años de edad, y quien actualmente representa la gran
esperanza de la región en un deporte que poco a poco crece, no solo en
la zona, sino que en el país completo.
Con
solo dos años en el deporte, Catalina lleva varios logros inéditos para
su corta trayectoria, y esta vez, en su casa, logró grandes resultados
para ella y para el Agipa (Asociación de Gimnasia Rítmica de Punta
Arenas).
La
‘Catita’, como le dicen sus padres, logró el primer lugar en la
competencia individual y también en la competencia en conjunto. Sin
embargo, el logro que más llamó la atención fue el conseguir, por
segundo año consecutivo, el premio a la mejor proyección nacional. Una
distinción entregada por la Federación de Gimnasia Rítmica y que premia a
las grandes promesas nacionales.
Un
logro que no dejó de asombrar a sus padres, quienes se mostraron
felices, sobre todo por tratarse de un premio que consigue por segundo
año consecutivo.
“El
camino de la cata ha sido bien perseverante. Ella comenzó a los seis
años y obtuvo de inmediato un lugar nacional. Actualmente, es la que más
está destacando dentro de la agrupación y la tienen en la mira de la
Federación”, mencionó su padre, Oscar.
Un
camino en el cual ya ha conseguido grandes resultados, no solo a nivel
regional o comunal, sino que también nacional. Catalina ya ha asistido a
competencias nacionales fuera de Punta Arenas, donde ha logrado
primeros lugares, tanto en individuales como en conjunto. Logros que hoy
la posicionan como la mejor del país en su generación.
Resultados
que van de la mano del orgullo que sienten sus padres al verla
competir. “La Catalina es una niña que nunca deja de sorprendernos y nos
recuerda que tenemos que dar gracias cada día.
Es una excelente estudiante, buena hija y muy unida a su hermano Martín.
Como familia, nuestro objetivo es
inculcar buenos valores en ella, que sea educada, disciplinada, humilde
en el triunfo y una señorita en la derrota”, manifiesta Oscar.
“Queda mucho camino por recorrer y como padres, mucho trabajo por hacer.
Lo que hasta ahora se ha logrado, es parte del trabajo de un gran equipo, formado por su club Agipa, su Colegio Alemán y la familia.
Lo importante y lo esencial es que siga siendo una niña y sea feliz en lo que hace.
Por
supuesto que el orgullo como padres es grande y la emoción nos invade
al ver que a su tan corta edad logre tantos desafios propuestos”, cerró.
@CamiloEncina