El
13 de enero de 1980 se dio inicio en nuestra ciudad a la versión número
38 del Nacional de Fútbol Amateur “Punta Arenas 1980”, donde se marcó
el hito más importante en la historia del deporte de la región,
propiamente en el fútbol.
La
fiesta deportiva que se vivió en nuestra ciudad durante todo el mes de
enero de ese año es inolvidable, no sólo para los amantes de este
deporte, ya que fue capaz de congregar a todo un pueblo, donde por
primera vez se traía hasta nuestra ciudad la organización de un nacional
adulto de fútbol, gestionados por dos dirigentes de lujo de aquella
época: Antonio Ríspoli y José Ballestero.
Se unieron todas las fuerzas y
las autoridades de aquel entonces, deportivas y no deportivas para
sacar adelante esta fiesta deportiva nacional. Hasta el rincón más
austral del país y del mundo llegaron las selecciones de Arica, Iquique,
General Velásquez, Quinteros, Molina, Temuco y los representantes de
nuestra región Puerto Natales y el local Punta Arenas. Sin duda, para la
organización directiva de aquel entonces, encabezada por su presidente
Antonio Ríspoli Díaz, no era un desafío menor considerando la
envergadura del evento deportivo que, por vez primera se hacía en
nuestra región.
Iniciada
la inauguración con el desfile de las delegaciones presentes y el Himno
Nacional, vinieron los discursos del presidente nacional y regional.
Más tarde, ingresaron hasta el círculo central del Estadio Fiscal a tres
deportistas magallánicos, figuras a nivel nacional, reconocidos como
los mejores del año 1979 en cada una de su disciplina por el Círculo de
Periodistas Deportivos de aquel entonces. Los deportistas fueron
premiados con un galvano y la ovación de todo el público magallánico
asistente al estadio. Así, Mario Enrique Galindo fue elegido como el
mejor futbolista chileno del año, Silvana Camelio la figura femenina del
ski nacional y Juan Hechenleitner la figura nacional del tiro
deportivo. Finalizado el homenaje se dio inicio al fútbol.
De lo deportivo
Nuestra
selección no inició el Nacional de la manera más óptima, con un
complicado empate a 2 contra la selección de Molina. Los goles locales
fueron marcados por Miguel Montt a los 47 y 62 minutos. En el segundo
partido enfrentó al cuadro de Arica, en lo que fue una guerra de goles y
emoción (4-3). Anotaron para nuestra selección Miguel Montt en dos
ocasiones (a los 7 y 82 minutos), Enrique “Caco” Cárcamo a los 44
minutos y un joven Carlos Barría (a los 59 minutos).
En
el tercer encuentro, tras una intensa lluvia, se enfrentaba Punta
Arenas con el equipo que deslumbraba en el Nacional: la selección de
Temuco. El visitante hizo sentir sus pergaminos y derrotó a nuestra
selección por un gol a cero, tanto anotado por el jugador García a los
50 minutos. Punta Arenas, sin jugar mal, no pudo obtener el tanto de la
paridad, lo que al final produjo una amarga derrota.
En
el partido siguiente, nuestra selección sí o sí necesitaba sumar, y lo
hizo enfrentando al actual campeón de Chile, la selección de Iquique.
Era la mejor presentación de los locales que lograban imponerse 4 a 1,
con goles de Miguel Montt en tres ocasiones (30, 47 y 83 minutos) y
“Caco” Cárcamo a los 75 minutos.
El
22 de enero juegan Punta Arenas y Puerto Natales, un clásico de aquel
entonces. El cuadro rojo necesitaba sumar para alcanzar a Temuco y poder
seguir con la esperanza del título, ya que en aquel entonces el
Nacional se jugaba todos contra todos, obteniendo el título el equipo
que finalizado el certamen sumara más puntos. La victoria fue para Punta
Arenas por dos goles a cero, tantos marcados por “Caco” Cárcamo a los
25 minutos y Víctor Oyarzún, un minuto más tarde.
Ya
en tierra derecha del certamen se enfrentan el 24 de enero Punta Arenas
y Quinteros. Tras un trabajado y eficiente partido realizado por el
cuadro local, se quedaron con un merecido triunfo de 3 a 0, goles
anotados por Enrique “Caco” Cárcamo (a los 7 minutos) y Víctor Oyarzún
(a los 40 segundos y 48 minutos). A esas alturas a Punta Arenas sólo le
quedaba un partido más, enfrentar a General Velásquez para llevarse el
soñado título, puesto que de forma sorpresiva Natales le dio una mano a
Punta Arenas al derrotar al imbatible Temuco por un gol a cero.
El
sábado 26 de enero, ante cerca de 8 mil personas en las tribunas, se
esperaba una victoria del cuadro rojo. Sin embargo, al frente estaba el
cuadro metropolitano de General Velásquez. Fue un partido complicado
para Punta Arenas, por la presión que significaba lo que había en juego.
Sin embargo, logró abrir el marcador a los 66 minutos con gol del
capitán Enrique “Caco” Cárcamo, desatando toda la alegría. El ambiente
festivo duró sólo 9 minutos, cuando el equipo visitante logra la paridad
por medio del jugador Muñoz, llevando al resultado final del encuentro y
opacando una ilusión y una esperanza que se extiende hasta el día
domingo, cuando enfrentaría una final ante Temuco.
Domingo 27 de enero de 1980
Por
primera vez en la historia del fútbol, Punta Arenas tenía la
posibilidad de jugar una final nacional. El rival no era menor, la
selección de Temuco tenía
un tremendo equipo, para muchos el mejor del nacional, pero también
estaban los nuestros, los que con entrega, garra, pasión y con mucha
hombría eran capaces de sobreponerse a momentos difíciles.
La final no
resultó fácil, puesto que nuestra selección venía con un desgaste
físico, futbolístico y sicológico producto del empate del día anterior,
pero en esta oportunidad nuestra selección no le podía fallar por
segunda vez a un estadio que colmaba de público, por lo que la
expectación y la presión crecía.
Tras
el pitazo inicial, ambos equipos salieron con todo en busca del título,
sin embargo, cuando Punta Arenas jugaba mejor una desaplicación en un
córner permitió a los 20 minutos al jugador Ramos de Temuco abrir el
marcador, el estadio enmudeció. De ahí en adelante Punta Arenas buscó
con todo el empate. Finalizado el primer tiempo era derrota por la
cuenta mínima.
Reanudado
el segundo tiempo, Punta Arenas salió con todo, apoyado y ovacionado
por todo el público, y fue así que a los 3 minutos, tras un descuelgue
por la derecha de Juanito “Cuervo” Oyarzo, un centro a la entrada del
área fue empalmado por Víctor Domingo Oyarzún, colocando el balón en el
ángulo derecho del portero de Temuco, decretando el ansiado empate.
Ante
la expectativa y el nerviosismo del público, se eligió patear hacia el
arco que da hacia la calle Enrique Abello, donde ya instalado el arquero
Osvaldo de la Torre, comienza la serie para Temuco. Comenzó el jugador
Mendoza, quien anotó, dejando las cosas 1 a 0.
Era el turno de Punta
Arenas; en el punto penal, el capitán y el más experimentado de la
selección, Enrique “Caco” Cárcamo define a un costado, dejando las cosas
1 a 1. A continuación anotó para Temuco Ulloa, dejando el marcador 2 a
1. Vendría para Punta Arenas Cáceres, volante de creación técnico y
talentoso, quien dejó el marcador a 2.
Ahora era la oportunidad de Punta
Arenas para pasar adelante en el marcador, frente al balón Esteban
“Tatty” Fajardo, quien había ingresado en la segunda etapa del partido
por Miguel Montt, dispara y marca. Por primera vez arriba Punta Arenas
en el marcador, 4 a 3
Se
venía el último penal para Temuco, frente al balón el número tres, el
jugador Concha, quien anota e iguala a 4. Había llegado el momento, el
tiempo parecía paralizarse. Todas las miradas estaban sobre Sergio
Rogel, el stopper de Punta Arenas, quien con sus 19 años caminaba desde
el medio de la cancha hasta el punto penal, ante toda la expectación y
el apoyo del público. Ubicado en el punto penal, corre, patea y el balón
se introduce en el arco, a la izquierda del portero Durán de Temuco.
El público salió del estadio en caravana, junto a los
jugadores de Punta Arenas, quienes se tomaron la avenida Bulnes para
venir corriendo junto a toda la gente hasta la Plaza de Armas para fundirse todos juntos en un gran abrazo de campeón.
Del Nacional del 80
Sin duda, una historia importante e imborrable en el alma de nuestro deporte, donde se pudo realizar y comprometer
el esfuerzo de toda una ciudad, de dirigentes y autoridades
responsables e importantes de la época. Quedan los recuerdos de una
fiesta deportiva, celebrada en una ciudad con una vida muy tranquila,
donde el comercio funcionaba máximo el día sábado hasta las 13 horas, lo
que permitía compartir un fin de semana en familia y también
deportivamente.
Entre medio de esta tranquilidad, el nacional del 80 se apoderó por un mes de nuestra ciudad.
Deportivamente el público acompañó cada día de partidos, con más de 5 mil personas por jornada, y que se ampliaba mucho más cuando jugaba Punta Arenas.
Esto,
permitió traer un espectáculo deportivo que sembró y elevó la
motivación en los jóvenes por el fútbol. Hasta los días de hoy, aquellos
grandes jugadores de esta selección siguen mirados como ídolos, con el
cariño y el respeto que se merecen por el hincha del fútbol, como
también aquellos dirigentes, muchos de los cuales ya no están entre
nosotros, sin embargo, siguen en la retina de otros grandes.
@ChristianGonzález