Jerónimo y Alexis Ravena: dos campeones unidos por la vida y la pasión por el automovilismo

Muchos hijos han seguido la pasión de los padres en la misma disciplina deportiva a nivel regional, nacional y mundial.
En el caso del automovilismo regional muchos han sido los ejemplos, pero pocos que puedan repetir y acariciar un título de campeonato, cuando hablamos de padre a hijo.
Sin embargo “Los Ravena” han sido una excepción a la regla, tras los títulos conseguidos por Jerónimo en el 89 y Alexis al sumar un nuevo título en la reciente temporada 2019, han ingresado a la galería de los grandes pilotos que han sumado campeonatos y calidad al deporte tuerca. Con la particularidad de una historia diferente entre padre y el hijo, pero con la habilidad de que ambos sean tremendos mecánicos.
Conversamos con Jerónimo (padre) y Alexis (hijo), de lo que ha sido el deporte tuerca en su vida, esa pasión por el automovilismo que se va traspasando de generación en generación, y que es capaz de volcar a toda la familia al Autódromo de Cabo Negro, para ver su calidad en la pista, recibir el reconocimiento del público, de sus pares y al final de la temporada, levantar el merecido trofeo de campeón.

Jerónimo Ravena

– ¿Cómo parte la pasión por el automovilismo?
“Mi pasión por el automovilismo parte por mi padre. El igual fue piloto de la época de los “Ford T” y uno lleva en el ADN esto del automovilismo y se va dando solo en el camino. Debo haber empezado a fines de los 70 en Cabo Negro, pero antes ya había desarrollado carreras en el “Gran Premio de la Hermandad”, y así llegamos al querido Turismo Carretera en el 77 o 78 en pista de tierra y más tarde modificar todo, para tener un auto competitivo en el asfalto”.

– ¿Pero me imagino que correr en la tierra te daba una pasión y emoción diferente?
“Bueno a parte de todo lo que significaba el polvo y la tierra, eran las piedras, todo lo que era ese voladero. Mientras se corría tenias que llevar al menos dos parabrisas para poder correr la segunda manga, porque prácticamente las piedras te perforaban el parabrisas, así que imagínate lo que era la cabina, no era tanta tierra, más bien eran vidrios los que volaban (sonríe). No sé, éramos tan agresivos los que corríamos en esa época que no nos importaba nada, solo íbamos para adelante y tratar de pillar al puntero, que no sé con esa polvareda cómo lo veíamos, pero lo hacíamos igual, éramos medios suicidas, sobre todo al llegar a las curvas, donde tenías que apoyarte en el auto que iba al lado, si no te ibas para afuera”.

– Siempre tuviste autos bastantes espectaculares, autos bonitos que llamaban la atención…
“Es que como te dije, era una pasión, te arrastraba tanto todo esto que uno le metía mucho empeño, en armar y tener un buen auto, además de repararlo bien después de cada carrera, mejorar la suspensión, repuestos detalles y todo lo que proyectabas por fuera, y que además costaba mucho mas. Hoy en día es todo más fácil, esta todo hecho y probado, hoy compras las piezas, saberlas instalar y ya estás en la punta”.
Alexis Ravena

– ¿Cómo parte tú pasión por el automovilismo?
“Sin duda viene de familia, en la sangre. El querer hacer siempre las cosas bien, el prepararse para ir al autódromo a ganar, y no solo a participar, y para eso hemos trabajado y los resultados han estado a la vista. Desde pequeño acompañando a mi padre siempre tuve la oportunidad de estar metido en los fierros, cerca de los autos de carrera e incluso pude subirme a la histórica zapatilla (el auto de carrera rojo de Jerónimo, qué constantemente llamaba la atención en Cabo Negro), una época muy linda”.

– ¿Cómo viviste tú primera carrera?
“Recuerdo que eran muchos autos en competencias, fue en la Categoría Chevette y en esa temporada corrían más de 30 vehículos, puros pilotos avezados, pero una vez que te dan el verde, se olvida todo eso”.

-¿Qué recuerdas de tú primer triunfo?
“Fue en la Categoría Chevette, una categoría que llegó a hacer súper competitiva con grandes pilotos reconocidos donde costaba mucho ganar y yo recién partiendo, así que en el inicio costo harto, hasta que le tomamos la mano y logramos el primer triunfo y de ahí nos fuimos con todo y más tarde obtuvimos el campeonato”.

-Quiero preguntarle al Jerónimo papá ¿Qué significa ver correr al hijo?
“Significa una tremenda emoción verlo participar de buena manera, demostrando ser un buen piloto que esté ganando y que obtenga un titulo. Sin duda una enorme satisfacción”.

-Jerónimo, ¿esa emoción tiene relación con los años dorados que te tocó vivir?
“Probablemente, porque a ambos nos envuelve la misma pasión, nos involucra el mismo Autódromo de Cabo Negro, con ese tradicional cerro lleno de público, son vivencias parecidas y todo eso es emocionante”.

-Jerónimo, el llegar al autódromo de Cabo Negro donde guardas tantos recuerdos ¿Te produce algún sentimiento especial?
“Claro que sí. Son demasiados buenos recuerdos vividos y guardados ahí. Te recuerdas de muchas jornadas, junto a grandes pilotos de la época, amigos, el cerro que colmaba de público y que te aplaudía, que sentías su cariño, el respeto, el reconocimiento a tu trabajo, son demasiadas cosas lindas ahí vividas”.

-Alexis, ¿alguna anécdota que tengas con alguno de los autos que corriste?
“Con un Chevette que tuvimos, vivimos una temporada horrible que desde el inicio partimos mal, mucha mala suerte, de esas que íbamos ganando toda la carrera y por uno u otro motivo siempre pasaba algo, un pinchazo, un repuesto, siempre mal, hasta que finalmente se terminó destruyendo el auto”.

-Jerónimo, ¿compartiste pista con grandes pilotos regionales?
“Así es, grandes referentes del deporte tuerca. Alcancé a correr una carrera junto a Tuly Solo de Zaldívar, después los duelos con Ernesto “Tincho” Gómez, Javier Barría, Alejandro “Rancho” Pérez, por nombrar algunos de esa histórica época”.
“Todos grandes pilotos que vivimos una etapa maravillosa, muy competitiva, donde en la pista nos dábamos con todo, pero finalizada la carrera, seguíamos siendo todos grandes amigos. Además todos teníamos talleres, así que era una guerra de talleres (sonríe), pero sin duda, grandes pilotos y mejores personas”.

-Alexis, ¿Cuánto se aprende de Jerónimo Ravena?

“Todo lo que hoy sé, se fue aprendiendo en el camino junto a él. Sin una base cuesta mucho más y es esa base la que me entregó mi padre, con todo lo vivido en sus experiencias, sus consejos, hablarte de los radio de giro, detalles y momentos de la carrera, consejos que te ayudan a llegar lo más rápido a arriba, entre vivencias y experiencias, ya después uno se escapa solo”.

-Jerónimo, ¿Cómo vez al Alexis piloto?

“Si bien yo le entregué esa base de la que habla, Alexis se fue haciendo solo en la pista y el talento y las condiciones son de él. Los pilotos actuales como Alexis hoy piensan mejor, son mas prodigios y con ello se observa un mayor crecimiento y mejor nivel del automovilismo. En nuestra época, nosotros corríamos e íbamos al riesgo total”.

-Jerónimo, ¿No has pensando en volver en algún momento a la pista de Cabo Negro?
“Por supuesto que sí, de hecho corrí hace cuatro o cinco años en la categoría Corsa, pero sin duda me gustaría volver con mi “joya” en alguna fecha, no tanto con las ganas de ganar, sino de disfrutar el momento y compartir con los demás pilotos de forma amistosa”.

-Alexis en 2019 fuiste campeón, ¿Cómo evalúas esa temporada?
“Fue una temporada buena. Se desarrolló en un auto que nadie tenía en pista y me propuse sacarlo adelante y de que sea un auto rápido. De la mitad para adelante fue un auto rapidísimo, de buen nivel competitivo y con ello conseguimos el título”.

-Alexis en todo lo recorrido ¿Cuál ha sido tu mejor temporada?
“Mi mejor temporada fue en la Categoría Chevette, como dije antes, habían grandes pilotos y todo eso fue una gran escuela para mí. El Chevette es un auto que cuesta manejarlo”.

-Jerónimo, padre ¿Te da miedo ver correr a tu hijo?
“La verdad que no. Uno tiene la confianza en él. Sabe cómo y cuándo arriesgar y tiene mucha seguridad. Hoy en día los autos se pueden llevar más fácilmente, tienen mejor suspensión, buen frenaje, son muchos más confiables. No así en los años que yo participé, donde todos éramos más arriesgados”.

-Alexis dejémosle en el cierre de la entrevista, un saludo a la gente de Magallanes y en especial a la gente del deporte tuerca.
“Una saludo a la gente de Magallanes. A cuidarse mucho frente a esta pandemia para salir pronto de todo esto. Y a la gente tuerca siempre los agradecimientos por su apoyo, las buenas vibras, un abrazo y agradecimiento a mis amigos, a los que me apañan en todo esto y por supuesto a mi familia, gracias por el apoyo y estar siempre ahí junto a nosotros”.

-Jerónimo lo mismo para ti…
“Un abrazo cariñoso para la gente de Magallanes, a cuidarse, a ser responsable todos los días y ojalá que podamos pronto salir de todo esto”.
“A la gente del querido Cerro Mirador de Cabo Negro, gracias por el cariño, los aplausos y el respeto a mi trabajo. A todos los que me brindaron su apoyo en mi carrera de piloto, muchas gracias, a mis amigos y con los que hoy seguimos compartiendo esta pasión, fuerza que ya saldremos de todo esto para volver pronto a vernos. Agradecimiento al Diario El Pingüino por esta emotiva entrevista junto a mi hijo, y en el cierre, infinitas gracias a mi familia, por apoyarnos y permitirnos desarrollarnos en esta pasión que tenemos por el automovilismo y que hemos llevado con todo el amor y la ganas de hacerlo siempre de la mejor manera”.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS