Así
como otras artes marciales, el brazilian jiujitsu (BJJ) se rige por la
Dirección General de Movilización Nacional (DGMN), la cual, a través de
una norma establecida en dictadura, permite la personalidad jurídica de
las escuelas y de sus profesores. Para ello, se busca que sean
profesores de cinturón negro cuarto dan los que evalúen las
postulaciones de los distintos profesores y maestros de escuelas de
entrenamiento.
Pero,
desde el emergente BJJ reclaman que esta norma no se condice con el
desarrollo de un deporte en el cual los pasos de cinturones son lentos y
pueden representar toda una
vida de ejercicio de la disciplina. “Acá en Chile, solamente tres
personas son tercer dan en BJJ, una de ellas es el maestro Mauricio
Ulloa. Ellos no son representantes del arte y están siendo evaluados por
otras personas de menor recorrido”, señala Francisco Maldonado,
representante de la Academia Alliance de Punta Arenas (“una escuela
internacional que es como el Real Madrid del BJJ”, en palabras
del propio profesor) y uno de los que se posiciona a la vanguardia
entre quienes reclaman por un cambio por una normativa más ad hoc.
“Hemos
representado (ayer) la situación a autoridades regionales y,
posiblemente, se conformará una mesa de deporte en el Senado y eso
conllevará presentar el tema y podría significar humito blanco en
relación a nuestra petición”, señaló Maldonado, quien en 2016 fue el
primer chileno que se trajo una medalla de un mundial, en cinturón café.