La promesa del automovilismo se tiene fe: “Creo que puedo llegar más lejos que Eliseo Salazar”

A sus
14 años, es el máximo exponente chileno del karting profesional,
subiéndose al podio cada vez que le toca competir en su país.

Hace
cinco años comenzó a acelerar y, aunque su carrera recién comienza, ya
puso quinta para llegar a su meta. “Por lo que he hecho este año y por
lo que he estado trabajando, creo que puedo llegar a la Fórmula 1”,
asegura el “Nico”, convencido de que está recorriendo el camino correcto
para alcanzar sus sueños.

Tal
como consignó Emol, lo que empezó como un pasatiempos a los nueve años,
se fue transformando rápidamente en el foco de su vida. Ha competido
tanto en los principales torneos nacionales, como en Argentina y Estados
Unidos, haciéndose un nombre entre las máximas promesas del
automovilismo internacional. De esta manera, en 2017 fue seleccionado
por la Federación de Automovilismo Deportivo de Chile (FADECH) para
participar en su primer torneo CIK-FIA en Bélgica.

Pero, ¿Cuál es la
importancia de estas competiciones? Así se llaman los campeonatos
organizados por la Comisión Internacional de Karting (CIK) de la
Federación Internacional de Automovilismo (FIA) y son los únicos que
otorgan puntos para poder obtener la “Superlicencia”, que les permite
correr en la F4, F3, F2 y F1. La federación de cada país tiene la opción
de elegir a un solo piloto para que compita en torneos CIK-FIA.
Mauricio Melo, presidente de la FADECH, depositó su confianza en la
joven promesa chilena tanto en 2017 como en 2018. “Nicolás ya tenía la
experiencia, estaba en condiciones de representar al país y no dejarnos
mal”, dice Melo.

Y agrega que “no hay ningún piloto de Fórmula 1 que no
haya hecho este camino”. Así, Nicolás Pino se convirtió en el primer
chileno en la historia en competir a este nivel, con tan solo 12 años
(en su categoría competían hasta los 14). Un recorrido similar al que
tomó, por ejemplo, el hijo de Michael Schumacher, siete veces campeón de
Fórmula 1.

Mick triunfó en torneos CIK-FIA entre 2013 y 2014, y este
año correrá en la Fórmula 2. Qué es lo que viene ahora No todo es
competir. Nicolás Pino realiza tres horas diarias de entrenamiento
físico y en la pista practica al menos dos veces a la semana,
dependiendo del clima. Se esfuerza porque quiere llegar a ser como sus
ídolos: Ayrton Senna y Sebastian Vettel.

Ambos fueron campeones de
Fórmula 1. El chileno ya ha salido campeón nacional varias veces en su
categoría, pero su próximo paso es competir con frecuencia en Europa
para sumar puntos que lo lleven a obtener la “Superlicencia”. Además,
según él, en Chile las carreras “son bastante fáciles”, a diferencia de
las competencias del viejo continente.

Y es que no se detendrá hasta
llegar al máximo nivel del automovilismo mundial. Incluso, confía en que
va a superar a uno de los pilotos más importantes de la historia
nacional. “Creo que puedo llegar bastante más lejos que Eliseo Salazar.

Puedo llegar a ser campeón de la Fórmula 1 alguna vez. Espero que todo
salga bien”. Pero a pesar de que tiene el foco en el automovilismo, no
pierde de vista su educación. “El estudio es una de las cosas más
importantes, porque me ayuda a tomar decisiones al momento de estar en
la pista”, asegura. El “Nico” sigue yendo al colegio, donde le dan
facilidades para realizar las pruebas atrasadas y sus amigos le mandan
las tareas a través de WhatsApp.

Va paso a paso, pero con la mira
ajustada. Quiere correr en la Fórmula E y ganar la Fórmula 1. Y para
eso, tiene claro cual es su camino. “Hay que levantarse temprano, tener
un plan diario y cumplirlo, aunque cueste. No creerse mejor que nadie.
Aprender de lo bueno que otros hacen y convencerse de que todo lo que
uno se plantea, se puede conseguir”, sentencia Nicolás.

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