Ganar o ganar. Durante la semana el lema en Universidad
Católica no fue otro, porque enfrente tenía al rival a vencer en el semestre si
es que aún quería soñar con el título. Un Colo Colo perfecto, que pese a no
mostrar un fútbol descollante era efectivo, y que llegaba a San Carlos
Apoquindo con campaña perfecta en siete partidos.
Ese Colo Colo fue el que tomó las riendas en los primeros
minutos. En 6 minutos, el Cacique se generó dos ocasiones claras de gol por las
bandas: un centro de Fierro que no alcanzó a conectar Paredes y un ajustado
remate de Suazo dejaron petrificados a los hinchas cruzados. El clásico era
clásico.
Con un inicio nervioso, Católica lentamente comenzó a ganar
terreno, tomó el mediocampo y aprovechó de tomar el control del balón. César
Fuentes y Tomás Costa se afianzaron y Marco Medel intentó crear el fútbol que
los cruzados necesitaba para anotar y soñar con un triunfo.
La historia cambió a los 24 minutos del primer tiempo. Un
tiro libre de Medel -tras una falta de Pavez- que casi terminó en gol y que
ocasionó una polémica jugada que pudo terminar en penal despertó el alma
cruzada. Los de Mario Salas se creyeron el cuento y sacaron la garra necesaria
para soñar con los tres puntos.
El fuerte roce, la presión del público agrandaron a la UC se
encontró su soñado premio a los 45 minutos cuando Fernando Cordero puso un
balón en el área que tras una habilitación de Christian Bravo, convirtió a
David Llanos en el héroe de la jornada. Así la UC cerró un primer tiempo soñado
pese al escaso fútbol que se vio en la precordillera.
En el segundo tiempo, Católica salió con la misma
disposición. Atacó y buscó por todos lados aumentar la ventaja. El escenario
mejoró cuando Esteban Pavez recibió roja directa por un escupo a Marco Medel.
Allí, la UC, con un hombre más, bombardeó el arco de Justo Villar, quien
facilmente evitó el tanto cruzado en cinco ocasiones.
Pero Colo Colo, preso de la presión y del asedio cruzado no
se echó atrás con un hombre menos. Con poco llegó arriba, y a través de Esteban
Paredes más los ingresos de Jaime Valdés buscó el empate que consiguió a los 90
clavados merced a una genialidad del Pajarito.
La UC había pagado caro la falta de finiquito, el empate de
cayó como balde de agua fría en las huestes cruzadas que mordían un empate
injusto, pero seis minutos después la historia se encargaría de premiar el
bombardeo universitario cuando a los 96, Roberto Gutiérrez agarró un balón y lo
metió un rincón del arco de Justo Villar. Un triunfo merecido para la UC que
estuvo a punto de escaparse de las manos.
Ahora, dos puntos los separan en la cima del Apertura.
(Texto y foto: El Gráfico Chile)