Mañana retorna a Punta Arenas motoquero magallánico que recorrió desde Alaska hasta Ushuaia

El motoquero magallánico Gerardo Otzen, ex director regional del SAG, está cada vez más cerca de retornar a Punta Arenas. Luego de haber atravesado de norte a sur todo el continente americano en su moto BMW, aventura que comenzó en agosto pasado en Alaska, entró al territorio nacional por Monte Aymond. Desde ahí se dirigió a Porvenir y luego a Ushuaia. “Hoy vuelvo nuevamente a Chile y mañana domingo llegaré a Punta Arenas”, dijo ayer Otzen.
En su completa y detallada  bitácora de viaje, el motociclista relata que en su paso por Buenos Aires, su moto BMW fue tema de conversación con los policías motorizados de la Capital Federal de Argentina, quienes añoraban la marca que fue reemplazada por las japonesas Yamaha. También narra que a la salida de un restaurante bonaerense se encontró con un magallánico, “el ilustrísimo ganadero Luis ‘Luchito’ Mladinic, fue un placer verlo. Conversamos un rato y nos despedimos. Chico el mundo, pero debo reconocer que en este viaje nunca encontré un conocido, sólo a mi amiga Jaqueline en Ecuador. Uno se acostumbra a ver caras desconocidas, ya llegaré a Magallanes y todo esto cambiará”.
Fiel a su vocación de médico veterinario, su acercamiento con la ganadería se manifiesta en varios pasajes de su relato. “Qué envidia ver estos campos, donde las vacas están hasta la guata con el pasto y mueven la cola de felicidad. Manejo extensivo, se ven potreros grandes y gran cantidad de vacas. Seguimos avanzando al mítico Río Colorado, barrera sanitaria que siempre Senasa nos decía que se controlaba todo y nada de riesgo pasaba. Era la barrera entre la zona con vacunación y sin vacunación de la fiebre aftosa. Cuántas discusiones habremos tenido acerca de esta barrera cuando trabajaba en el SAG. Bueno, ahora nadie me controló y la barrera casi no existe”, manifiesta.
En su paso por San Antonio Oeste, recordó que cuando tenía 13 años hizo un viaje por más de dos meses con sus padres y los Petrovich, cada familia en su auto, “llegamos en Chile hasta La Serena  y en Argentina hasta Buenos Aires, fue casi como el viaje que estoy haciendo ahora, pero otras condiciones, ya en Bahía Blanca se acababa el asfalto y comenzaba el ripio hasta Punta Arenas, era un suplicio, 28 grados y no podías abrir las ventanas porque entraba tierra y no había aire acondicionado, nosotros viajábamos en un Jeep Wagoneer amarillo y los Petrovich en un Opel Récord. Me acuerdo que el primer día en Bahía Blanca alojamos en San Antonio Oeste, luego Trelew, después Tres Cerros, se avanzaba poco, caminos de ripio grueso y elpeligro que te rompieran el parabrisas, ya que los argentinos como siempre conducen rápido”.
En la última parte de su recorrido el aventurero magallánico se hirió la mano izquierda y, según narra, no ha podido cicatrizar por las maniobras que debe realizar al conducir su moto.
“La mano me preocupa, deberé cuidarla pero cómo, debo seguir andando. La herida está igual que el primer día, abierta, pero no infectada. Tengo el dedo meñique como anestesiado, pero de buen color y lo muevo. La verdad que no tiene como cicatrizar por la fuerza que se debe ejercer al embragar y sostener el manubrio con viento. Me duele un poco a veces, pero debo olvidarme y llegando a casa debe ser prioridad, no puedo descuidarla”, puntualizó.

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