Ya
no falta nada para que se inicie un evento por el que Magallanes ha
esperado por doce años. Se trata de la 27° versión de los Juegos de la
Araucanía, que volverán a esta zona por tercera vez. Las anteriores, en
1998 y 2006.
Unos
juegos que encuentran a la región en una realidad deportiva compleja.
Han sido años en los cuales a Magallanes no le ha ido bien en esta
competencia, que se disputa con las regiones de Chile del Bío Bío al sur
y con las provincias argentinas de la misma zona.
En
2016, la región culminó en la décima posición entre doce delegaciones.
Mientras que en 2017, en los juegos que se realizaron en Chubut, la
cosa fue aún peor, ya que se terminó en la undécima posición.
Así
las cosas, la condición de local parece ser la forma de salir de esos
malos resultados deportivos y empezar a proyectar de buena forma a los
deportistas que existen en la región más austral de Chile.
Es
en ese contexto en que ayer se presentó al grupo de deportistas que se
darán cita desde el 11 al 17 de noviembre en esta tradicional
competencia. Serán cerca de 200 los exponentes que se verán las caras
con las grandes potencias transandinas y chilenas en busca de una
posición mejor en la tabla general.
Un
proceso que ha tenido altibajos, tanto en lo deportivo como en la
organización. En lo primero, el nivel preparativo que tuvieron los
deportistas, en materia de resultados, no ha sido el mejor. Por ejemplo,
la selección de fútbol, en su última gira a Comodoro, no logró ganar
ningún partido de los cuatro que disputó. En tanto que el básquetbol de
varones tampoco tuvo el mejor apronte, culminando cuarto el torneo
nacional sub 17 hecho en casa.
Otra
realidad es la que vive el judo, quien apostaba alto a esta
competencia, sin embargo, la lesión de dos de sus principales
deportistas varones, mermó en demasía las chances competitivas del
representativo.
En
tanto, en lo organizacional, se generó polémica con respecto a la pista
atlética del Estadio Fiscal Antonio Ríspoli Díaz, que tuvo que ser
reparada y recién esta semana logró culminarse (ver recuadro).
Sin
embargo, nada de esto merma el entusiasmo de los deportistas que irán a
la competencia y que tienen fe que en casa podrán conseguir buenos
resultados.
Misma
confianza que muestra Odette Callahan, quien señaló que “estamos
ansiosos esperando que llegue el 11 de noviembre. Yo quiero hacer un
llamado a la comunidad para que apoyemos. Sabemos que los resultados no
han sido los mejores, pero estamos confiados. Somos locales, así que
tenemos una gran ventaja que tenemos que tener en cuenta”.
La
autoridad también se refirió a las críticas por la programación, que
señalaban que deportes más masivos, como el fútbol o el básquetbol
deberían ir en la noche y no durante el día, como está contemplado. Al
respecto manifestó que “se tiene que considerar que la capacidad que
tenemos en nuestros recintos deportivos se ve restringida en cuanto al
número de deportistas que van a participar. También hay que tener en
cuenta que tienen que existir momentos en donde puedan entrenar,
almorzar y descansar. Será una semana intensa y toda la programación se
hizo pensando en esas condiciones”.