La
Navidad del 2018, Jorge Guerra Mansilla recibió un tablero de ajedrez
como regalo por parte de sus abuelos. Ese presente significó un giro en
la vida del pequeño puntarenense, quien aprendió cómo jugar gracias a su
madre, Andrea Mansilla y, desde ahí, no se ha despegado de los peones,
la reina, ni los caballos.
Con
13 años de edad, este joven de octavo básico del Colegio Alemán, llevó
este aprendizaje a niveles superiores. Recientemente, en el Campeonato
Nacional de Ajedrez, realizado a fines de enero en Temuco, el pequeño
Jorge sacó un tercer lugar en la modalidad Blitz o “Ajedrez rápido” de
la categoría Sub-14. Además, días después del torneo, y aprovechando que
estaba acompañado por su familia en la Región de La Araucanía,
“Jorgito” participó de un torneo organizado por la Comunidad We Newen
Mapu, logrando de forma invicta el primer lugar.
Ya
de vuelta en la tranquilidad de su hogar, este pequeño fue contactado
por Pingüino Multimedia para conocer un poco más de esta afición que,
poco a poco, le ha ido dando frutos.
“Lo
que más me gusta del ajedrez es que el tablero es como un campo de
batalla, donde el éxito depende de las decisiones y estrategias que se
tengan”, señala “Jorgito”, quien se siente agradecido del apoyo de
profesores como Daniel Oyarzo y Luis Dobson.
Pese
a su buen rendimiento, es difícil para Jorge participar de los eventos
deportivos nacionales, debido a la larga distancia que separa nuestra
región del resto del país. Pese a esto, la Universidad de Magallanes se
está posicionando dentro del ajedrez y pretende asumir un rol relevante
en su difusión.
Lejos
de esas preocupaciones competitivas, “Jorgito” hoy analiza el tablero y
revela su pieza favorita. “Me encanta el caballo, porque es una pieza
subvalorada y ofrece muchas posibilidades para desequilibrar una
partida”, sentencia.