La equitación cada año sigue sumando más adictos sobre todo en damas, donde actualmente existe un número muy importante que pudo mostrarse en el último certamen ecuestre llevado a cabo en la Cuarta Brigada Chorrillos, de Punta Arenas.
La magallánica Catalina Villablanca Ruiz, ha demostrado desde muy pequeña su pasión por los animales y desde hace cinco años se ha ido consolidando en la equitación regional.
En una visita a nuestro diario, conversamos con Catalina para conocer más de sus inicios y vida en la equitación.
-¿Cómo parte esta motivación por la equitación?
“Prácticamente me crecí en el campo. Por parte de la familia de mi papá tuve desde muy pequeña esa cercanía con los caballos, por lo tanto siempre han estado ahí y hoy son parte de mi vida”.
-¿Cómo se mantiene esa motivación en el tiempo?
“Creo que es por el mismo amor a los animales y donde me compenetré muy bien desde el inicio con la disciplina de la equitación. Además desde pequeña realicé varios deportes y el último y el que más me gustó fue la equitación, y aquí me quedé y no he salido más”.
-¿Cómo se va formando una buena jinete?
“Con mucha práctica. Harta paciencia porque no es fácil. No es llegar y subirse a un animal, hay que ser constante, entrenar harto y por supuesto tener pasión por lo que estás haciendo. No todos los días son buenos, hay veces en que sales frustrado de los entrenamientos porque no te resultan las cosas, ya sea porque el caballo anda mal o tu andas mal y no son días buenos, pero hay que tomar eso como un aprendizaje y llegar al otro entrenamiento con una mentalidad totalmente nueva y con la disposición de hacer las cosas bien”.
-¿Qué recuerda de su primera competencia?
“Mi primera competencia fue en 2010 con un caballo que se llama “Doypollen” y que todavía esta en el centro ecuestre. Tiene 30 años y es el caballo más “viejito” del centro. Es el regalón de todos. De lo que recuerdo es que no estaba nerviosa, debe ser porque como era tan chica no dimensionaba los riesgos, lo veía como un juego. Hoy en día obviamente me pongo más nerviosa porque tengo en mente los riesgos y la responsabilidad. Ahí se nota el peso y el conocimiento de la disciplina. Antes no era tan consciente de los riesgos, si me caía me levantaba y me subía. Hoy en día no, se que hay medidas, distancias, giros que hay que prepararlos y desarrollarlos de buena manera, por lo que ahora soy más consciente de las cosas que tengo que hacer en el trayecto hacia el salto, y eso hace que uno le agarre un poquito más de respeto al tema”.
-¿Un balance en general de las competencias en que ha participado?
“Todos los años no son iguales, hay buenas temporadas y otras malas. En lo particular al principio siempre me fue bien. Creo que tuve como una racha de varios años seguidos en los que siempre ocupé al menos los tres primeros lugares, pero estos últimos cuatro años como que las cosas no se han dado como uno quiere y eso se refleja en los resultados. Hay un tema que en lo personal está la consciencia que tiene uno frente al salto, como así también por otro lado lo del caballo. Por ejemplo yo mantuve un caballo fijo por lo menos 4 o 5 años que fue una yegua que monté con buenos resultados, donde habíamos formado un buen binomio, ambas nos conocíamos muy bien y eso es primordial al momento de la competencia, porque conocemos nuestras fortalezas y debilidades”.
-¿Cuán importante es en este deporte la relación jinete-caballo?
“Es super importante. Tiene que ver un 50% por ambas partes tanto del jinete como el caballo. Un salto lo forman los dos. A veces hay situaciones donde el jinete tiene más ganas que el caballo y viceversa, sobre todo cuando es el animal el que tiene más intención que el jinete, ahí es como cuando se dice que uno tiene que lanzar el corazón y después saltar, es decir la confianza es fundamental y mutua entre ambas partes”.
-¿Cómo vive el día a día en la equitación?
“Entreno cada vez que se puede, obviamente siempre se va aprendiendo cada día más, y por lo mismo el desarrollo en la equitación va de la mano de los desafíos en lo que siempre quieres ir por más”.
– ¿Su balance de lo que fue el último concurso ecuestre?
“En resultados, personales no me fue tan bien, pero hay que saber dimensionar el nivel de jinetes que vienen a este certamen de la misma forma que los caballos. Ellos también tienen categorías. Llegan caballos maestros, hay otros que recién están aprendiendo, entonces tenemos diferentes niveles. Siempre he dicho que los resultados del concurso no me miden como jinete. Se que soy una buena jinete y que estoy bien preparada, y que si me pasan un caballo maestro voy a saber ocupar las herramientas de todo lo que he aprendido”.
– ¿A quién tiene que agradecerle que hoy esté en la equitación?
“A mi madre, quien fue la que me impulsó y me involucró a estar en la equitación y por supuesto al Centro Ecuestre “Dragones” por toda la buena disposición que ha existido desde siempre para poder realizar este hermoso deporte”.