Vicente
Damianovic, jugador de Universidad Católica, es hoy uno de los cuatro
embajadores del básquetbol magallánico que está participando en la Liga
Nacional, junto a Carlos Lauler, Claudio Naranjo y Claudio Soto.
Hijo
del exseleccionado de Punta Arenas, campeón nacional juvenil y figura
en nuestro básquetbol en la época de los 80-90 Alberto Damianiovic.
“Vicho” hoy poco a poco ha ido forjando y pavimentando su camino en el
concierto nacional, dejando los años de formación y de gloria vividos
con la camiseta de Cordenap en Punta Arenas, donde muchas veces llegó a
jugar hasta dos o tres partidos a al día en diferentes categorías o los
clásicos como muy bien lo describe Vicente contra el cuadro de Sokol.
Cuando
hoy se recupera del Covid, del cual salió positivo en un PCR realizado
hace unos días y donde se encuentra sin mayores complicaciones quisimos
recorrer su historia deportiva y que hoy lo tiene en el plantel estelar
del cuadro católico donde busca y sueña con alcanzar el título de
campeón esta temporada 2021.
-Hola Vicente, ¿Cómo has vivido la pandemia a un año de su inicio?
“La
verdad ha sido muy difícil en términos de basquetbol, en marzo
estábamos jugando la primera ronda de playoff contra Puente Alto y de un
día para otro se suspendió, terminando con la suspensión completa de la
liga. En un comienzo me quede en Santiago, donde estudio, pero después
decidí volver a Punta Arenas donde me quede hasta principio de este año.
Allá por
temas de cuarentena y disponibilidad de gimnasios fue muy difícil
mantener rutinas constantes, pero me iba adaptando a la situación y
mantenía comunicación con nuestro preparador físico que nos envía
rutinas en base a lo que teníamos a nuestro alcance. El 2021 fue muy
distinto, me volví a Santiago a jugar la Copa Chile, los entrenamientos y
partidos hicieron que todo parezca “normal” y se mantuvo así hasta ahora donde volvemos a pasar por un momento difícil, espero esta vez no dure tanto”.
-¿Cómo parte tu motivación por el básquetbol?
“Siempre
me han motivado todo los deportes desde que era chico, jugué tenis,
fútbol, voleibol, rugby, básquetbol incluso natación en un momento, los
que más llamaron mi atención fueron el básquet, tenis y voleibol. En
tercero medio tuve la oportunidad de irme de intercambio a Estados
Unidos, ahí viví el mundo del básquetbol de una manera nunca antes vista
y mi motivación creció extraordinariamente. Cuando salí del colegio
logré entrar a la universidad que quería, pero aún así pensaba que
quería seguir jugando básquet, no importaba el nivel simplemente quería
seguir y afortunadamente llegue a jugar por el equipo de mi universidad
(Universidad Católica) y también por el basket UC.
-¿Qué recuerdas de tu época de deportista en Magallanes?
“Tengo
muchos recuerdos, no solo del básquet, pero lo primero que se me viene a
la mente son los viajes. Recuerdo las ida a Río Gallegos cuando era
recién premini, también los campeonatos de fin de semana donde a veces
jugaba por categorías más grandes y llegaban a ser 2 o 3 partidos al
día. Recuerdo también la rivalidad con Sokol, desde que era juvenil ese
partido era el más importante, fueron muchas finales que jugamos en
contra. Otro recuerdo
que jamás olvidaré es mi último año allá, donde con el equipo adulto de
Cordenap logramos ganar el clausura después de 10 años; no pudimos
ganar el campeonato anual pero salir campeón fue una experiencia
inolvidable”.
-¿Cómo se dio la posibilidad de llegar al primer equipo de Universidad Católica?
“Fue
algo muy inesperado, estaba en el departamento un día, creo que recién
había empezado las clases y me llama “Chelo” Bahamondes y me dijo que
había hablado con el “Mono” Ureta y que me iba a llamar para ir a
probarme a la Católica, y así fue, a los 5 minutos me llamo y me dijo
que fuera tal día a cierta hora, bueno fui y me quedé jaja. Obviamente
el nivel era muy distinto pero agradezco mucho la oportunidad y nunca
voy a olvidar el favor que me hizo “Chelo”.
-¿Cuán importante ha sido tu padre, el exseleccionado de Punta Arenas Alberto Damianovic, en tu motivación y desarrollo en el básquetbol ?
“Recuerdo
de pequeño ir a verlo a sus partidos Senior, era muy entretenido verlos
jugar, obviamente no estaban todos en su mejor momento pero aún así los
partidos eran buenos. Entrar al camarín ver como eran todos amigos,
incluso en la cancha con los rivales, también recuerdo como con los
demás hijos salíamos corriendo a la cancha de cualquier minuto que
hubiera o entre cuartos para alcanzar a lanzar y jugar un poco.
Obviamente a sido un pilar importante, me ha apoyado con mis decisiones
en todo sentido y tampoco nunca me obligó a jugar básquetbol o solo
dedicarme a esto, lo que me permitió probar otros deportes, conocer
gente y tener mi propio camino hacia el básquet”.
– Si tuviera que preguntarte tus tres mejores momentos en el deporte, ¿Cuáles me dirías?
“La
verdad el momento número 1, te lo puedo decir sin pensar, cuando
salimos campeones con Cordenap el 2016, fue un muy buen año, estábamos
jugando bien, el equipo era bakán y logramos campeonar después de mucho
tiempo. La química era buena y la pasábamos bien, entrenando, jugando y
fuera de la cancha. Probablemente el segundo mejor momento fue el 2018,
primer semestre, cuando salimos campeones regionales con la Universidad,
fue una sensación muy similar a la con Cordenap, por el hecho de que el
equipo no había ganado hace mucho, fue distinto si ya que era 2do año
en el equipo, tenía un rol diferente pero eso no afectó en como me sentí
al ganar. Y por último un buen recuerdo fue el campeonato Patagónico
del colegio Miguel de Cervantes, ahí jugué de refuerzo por el Cervantes y
fue muy entretenido porque mi colegio no tenía equipo y ellos me dieron
la oportunidad de jugar un campeonato escolar donde jugué contra varios
amigos. Además todos los partidos estaban repletos, y al jugar por el
equipo local la barra se sentía y nunca había jugado con tanto apoyo de
parte del público, gritaban nuestros nombres, fue una experiencia muy
entretenida”.
-¿Qué ha significado la temporada 2020 para Vicente Damianovic?
“La
verdad la temporada 2020 no fue como esperaba, tenía altas
expectativas tanto a nivel personal como equipo y no solo en el club
sino a nivel universitario. Obviamente por la pandemia se suspendió todo
y no pasó como esperaba, a pesar de esto siento que aprendí un poco de
mi mismo y a la vez valorar nuestro deporte. Aunque suene duro fue un
año perdido, especialmente porque la Liga se suspendió cuando estábamos
ya en los playoffs, con el equipo bien armado y expectativas muy altas”.
-En lo personal hacia a donde apuntas este 2021 y que podemos esperar de Universidad Católica para el presente año?
“Personalmente
espero seguir mejorando, ir aumentando mis minutos en el equipo y
aportar como sea necesario para poder ganar. Aún queda mucha liga y
siento que esta es la temporada para mi y todos los jugadores nacionales
de explotar nuestras habilidades, ya que ahora solo hay un extranjero
en el equipo, y antes con tres, los minutos eran muy reducidos, pero
ahora la rotación es mayor y podemos mostrarnos, es por eso qué hay que
aprovechar esta oportunidad. Con Universidad Católica tengo las
expectativas altas, somos un equipo joven con muchas ganas de ganar, nos
hemos preparado harto para este retorno y como mencioné esta Liga será
diferente para los jugadores nacionales y debemos aprovechar eso porque
tenemos el talento y las ganas para llegar lejos”.