“Anamaya”, nació con la idea de poder proporcionar a los niños la posibilidad de hacer una actividad durante el día sábado. Tras varias semanas de trabajo con los pequeños, se han visto importantes cambios en ellos.
Tras el éxito que significó el taller de yoga para niños durante las vacaciones de verano, surgió la inquietud de mantener esta actividad durante el año.
Es así como Mónica Ojeda, Paola Bustos, y Patricia Soto, quienes son las monitoras de este taller, se entusiasmaron con la idea de poder seguir entregando a los más pequeños esta disciplina.
Monica Ojeda, quien es kinesióloga, se refiere a la alta convocatoria de este taller: “Cuando finalizamos el taller de yoga para niños, quedamos con las ganas de poder seguir entregando esta disciplina a los niños, ya que notamos que estaban muy entusiasmados con la idea de seguir, así es como reunimos a los papas y surge la idea de “Anamaya”, y ya llevamos alrededor de cuatro semanas con una gran convocatoria, ya que todas las semanas se suman más niños a este taller”, sostiene.
Agrega que “no pensamos tener esta convocatoria, pero lo positivo de esto es que hemos visto cambios significativos en los niños desde que comenzamos a trabajar con ellos”.
Cambios en los “yoguitos”
Para la fonoaudióloga Paola Bustos, durante estas semanas de talleres han sido cambios significativos los que han sufrido algunos yoguitos: “ Los niños han podido trabajar en diferentes aspectos hay muchos niños con dificultades motoras, cognitivas e intelectuales, pero hemos podido trabajar en algunas ocaciones de manera personalizada con ellos, de esa forma, los niños pueden trabajar mejor”, manifiesta.
“Durante los talleres hemos podido incorporar otras actividades como las mandalas a cargo de Patricia Ojeda y esta actividad esta orientada para los niños más grandes, sólo con fin de relajación”, añade la profesional, quien detalla que “hemos podido fortalecer el trabajo emocional de los niños, lo que nos deja muy conforme. También en estos talleres han podido trabajar en algunos aspectos conductuales, hemos sido también un medio de integración, ya que tenemos el caso de un niño con síndrome de down, y ha podido integrarse conforme pasan las sesiones a los demás, lo que nos deja muy conforme, sus compañeros han sabido aceptarlo e integrarlo”.
Integración mediante el yoga
El yoga orientado a los niños sin duda ha sido un momento de integración para ellos y queda demostrado no sólo durante el taller, si no que además ha logrado cambios significativos en los niños.
María Paz Santana, quien es mamá de Daniel y Matías, que son dos niños que asisten a este taller de yoga ha presenciado los cambios positivos en sus hijos: “Llegamos a este taller en el verano, accedimos mediante una invitación en las redes sociales y hemos podido ver que los niños han mejorado notoriamente sus habilidades sociales, y esto se ha ido manifestando hasta en el colegio. Daniel, ha mejorado mucho su motricidad fina, ha conseguido mantenerse enfocado y más atento durante las clases. En el caso de Matías, ha regulado de manera considerable su conducta, haciéndolo que sea mas pausado y pueda estar mas tiempo concentrado en las actividades que está realizando. Para Daniel que tuvo problemas de inseguridad y autoestima, y el Matías hace unos años estuvo en una escuela especial para tratar su trastorno en el desarrollo del lenguaje, sin duda el yoga ha contribuido para ambos casos de manera muy positiva, logrando realizar cambios en ellos, que se pueden observar tras estos meses de asistencia al taller. Creo que en Punta Arenas hacía falta una instancia de participación e integración para todos los niños y el grupo de yoga ha sido algo bueno” finalizó.
Los talleres se realizan el día sábado desde las 14 a 15 horas y de 15 a 16 horas en la biblioteca Gabriela Mistral. Cualquier duda o información se pueden contactar mediante el facebook: Anamaya yoga para niños.