A 30 años de la muerte de la gran escritora magallánica Pepita Turina

Josefa Alvina Turina Turina, conocida como Pepita Turina, nació en
Punta Arenas, Chile, el 1 de marzo de 1907, hija de padres yugoslavos
(precisamente croatas) Juan (Iván )Turina Baretice e Isabel (Elizabeta) Turina
GudacSon, los primeros Turina que llegaron a Punta Arenas, en 1892 Su padre
vino a Magallanes, en busca de oro, como decían en otras tierras que allí se
encontraba.

En Punta Arenas no encontró oro, pero como era un trabajador
excepcionalmente capaz para cualquier manualidad, sin haber hechos estudios
especiales se dedicó a constructor. Era el tiempo en que en Punta Arenas se
poblaba en forma intensa y faltaban viviendas, él construyó casas. Después
instaló una de las más grandes carpinterías de Punta Arenas y uno de los
mejores salones de patinar.

Fueron una familia de 12 hijos: 3 hombres y 9 mujeres,  sus padres vivieron por 20 años en la ciudad
de Punta Arenas, trasladándose el año 1912 a la ciudad de Valdivia, llegando
solo con 6 hijos, dos habían fallecido y cuatro se habían casado. Pepita Turina,
se educó en el Liceo Fiscal de Valdivia hasta quinto año de Humanidades y
estudió piano en el Conservatorio de Música de Valdivia, hasta el año 1927.

Las alumnas más destacadas del maestro Francisco Cordero Carrera,
entre ellas Pepita Turina, hicieron presentaciones en el Teatro Olympia y Edén
de Valdivia, teniendo buena crítica en los diarios, después no continuó, porque
tenía que ir a Santiago, a los cursos más avanzados.

Publicó sus primeros trabajos literarios en el diario “El Correo de
Valdivia” en el año 1931. Se le conocen dos seudónimos uno por un cuento que
envió a la revista Zig-Zag el año 1926 y firmó “Incógnita” (y que no fue
publicado) y “Spleen” en el Concurso Floral de las Fiestas Primaverales,
Valdivia noviembre 1935, el cual fue premiado.

Aunque de ella algunas veces se dijo que había escrito poemas y ella
lo negaba, se han encontrado cuatro poemas publicados: “Tono altivo”, “De los
poemas sin nombre”, “La soltera hacendosa” y Letanía de duda, y 3 poemas sin
publicar “Abre la puerta”, “La llamada” y “No sé por qué”

Fue una de las fundadoras “Círculo de Difusión Cultural de Valdivia”,
creado en 1935, a raíz de la publicación de su primera novela “Un drama de
almas”. El año 1936 fue secretaria de esta institución, siendo su presidente
don Alvaro Bombal Murúa.

En esta entidad tuvo diferentes participaciones, desde conferencias,
hasta tocar piano. También participa en estas actividades con quién sería su
futuro marido Miguel Gómez Herrera.

Tuvo dos matrimonios, el primero con el poeta Miguel Gómez Herrera,
del cual enviudó, sin hijos, para después casarse con su compañero de trabajo,
el escritor, folklorólogo e investigador Oreste Planth, de este matrimonio
nacieron la pareja demellizos Karen Plath Müller Turina y Carol Plath Müller
Turina.

Durante 12 años, trabajó para la Universidad de Chile, primero como
Catalogadora de la Biblioteca Central, siendo su jefe don Héctor Fuenzalida. El
año 1946 fue alumna del Curso de Biblioteconomía de la Universidad de Chile.

Fue secretaria desde sus inicios de la Escuela de Educadoras de
Párvulos (ubicada en Morandé 760, 3º piso), que inició sus actividades el año
1944, siendo su directora Matilde Huici.

Se desempeño entre los años 1946 – 1949 en la secretaria del Boletín
del Centro de Estudios “Federico Fröebel” (ubicada en Morandé 760, 3º piso),
siendo su directora Matilde Huici.

 La escritora tenía desde antes
de casarse el libro “Sombras y entresombras de la poesía chilena” (antes de
1945). Su marido Oreste Plath se lo llevo a la imprenta sin que ella lo supiera
y se lo regaló cuando en 1952 estaba hospitalizada, ella lo cuenta entre las
páginas 19 -20 del libro “Pepita Turina o la vida que nos duele”. Creo que fue
un gesto de amor de mi padre hacia ella, comenta su hija Karen P. Müller Turina

Ella en el libro “Pepita Turina o la vida que nos duele”, dice “De la
operación al cerebro me costó reponerme no solo físicamente. Quede rasurada al
cero, con sordera total del oído derecho y parálisis permanente, al comienzo
dificultades para hablar. Un desmoronamiento. No ser lo que hubiera podido
acrecentar. Se esfumaron mis posibilidades de conferenciante y mis condiciones
de actuar”.

En su ¿Quién es Quién? expresa:
“Como al reír, desde entonces sólo podía hacerlo con la boca torciéndose hacía
un lado, en un gesto horrible, deje de reír para siempre. Nunca un defecto
físico pudo favorecer mejor un estado de ánimo. Al acostumbrarme a no reír
jamás, realicé externamente mi verdad más íntima”, extractos de la biografía
producida por su hija, donde afirma poner estos escritos para comprenser su
dolor en su negatividad, y frustración como escritora, que la llevó a quitarse
la vida el mismo día de su cumpleaños en Santiago de Chile, el 1 de marzo de
1986, donde cumplía 30 años.

Sin duda, una mujer que dejo tesoros para la literatura nacional, y
que muy poco es conocida en esta sociedad, menos en Punta Arenas, lugar que la
vio nacer. ¡Feliz cumpleaños al cielo Pepita Turina!.

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