Javiera Annun, Casandra Sánchez, Beatriz Díaz y Francisca Andrade, alumnas de la Escuela Pedro Pablo Lemaitre, de Punta Arenas, compartieron su experiencia tras participar en el XXI Campamento Musical Marqués de Mancera entre el 5 y el 15 de enero, en Valdivia, Región de Los Ríos. Esta instancia contó con la participación de 300 jóvenes que viajaron desde 45 comunas de Chile.
El Campamento Musical Marqués de Mancera es una actividad orientada a la difusión de la música y a la capacitación de niños y jóvenes intérpretes de todo el país y que organiza el Conservatorio de Música de la Universidad Austral de Chile.
La docente Claudia Uribe, profesora de violín y viola, quien dirige la Orquesta Pedro Pablo Lemaitre dijo que las alumnas fueron seleccionadas gracias a una obra libre que grabaron en video, trabajo que fue evaluado por profesores de la Universidad Austral de Chile y del extranjero, compitiendo con todos los niños del país.
Uribe indicó que la actividad es iniciativa de unos alemanes que se instalaron en Valdivia, y que reproduciendo el sistema europeo y norteamericano, generaron la instancia de un campamento de verano con clases orientadas a crecer en lo musical.
La actividad partió en la Isla Mancera en 1994 y hoy se realiza en Niebla por la cantidad de asistentes, donde se forma una orquesta básica, una orquesta juvenil y una orquesta de cámara, integrada por los profesores. Los niños reciben clases individuales, grupales y ensayos diarios de orquesta.
En el Campamento Musical Marqués de Mancera cada participante perfecciona y mejora sus conocimientos bajo la dirección de profesores e instructores según el instrumento. Tras ser seleccionados por su nivel de aprendizaje y por el instrumento que estudian, los niños y jóvenes inician un trabajo divididos en grupos donde la integración, la buena convivencia y la tolerancia son fundamentales, ya que por espacio de una semana no sólo comparten conocimientos musicales en un espacio común y el amor por la música, sino que también sus experiencias personales y anhelos.
Javiera Annun quien actualmente tiene 12 años y cursa el séptimo año básico, dijo que lo más bonito del campamento fue la convivencia y poder tocar en una orquesta numerosa. Respecto a su cercanía con la música, la estudiante comentó “hace tiempo mi tío me regaló un violín entonces cuando mi profesor de música dijo que habían clases en la escuela dije por qué no participar y así empezó todo esto”, agregando que a futuro quiere estudiar dirección orquestal.
Su madre, Irma Uribe, llegó dos días antes que terminara el campamento, señalando que fue una experiencia preciosa “sobre todo el ver a mi hija y al resto de las niñas tocando en una tremenda orquesta, junto a profesores que vinieron de Francia, Estados Unidos, Brasil y otros países, quizás ellas no miden todo esto, pero una como mamá ve el salto que dieron. Ellas tienen una profesora muy exigente y llegaron muy bien preparadas, además que tienen un director que las apoya en todo”, señaló.
Casandra Sánchez tiene 9 años y cursa 4º básico, ella destacó el valor de convivir con niños de otras ciudades. “Para mí lo más bonito fue participar en una orquesta grande”. Sobre su apego con la música dijo que “siempre me gustó la música, pero no sabía que iba a ser violinista, gracias a la profesora me decidí”.
Su madre, Valeria Nahuelquín, dijo que le encanta que Casandra esté en la música, ya que le ayuda en relajación, concentración y desarrollo mental. Además indicó “lo mejor del campamento fue haberla visto tocar en una orquesta así, se olvida todo el gasto”, indicando que fueron los apoderados quienes financiaron el viaje.
Por su parte, Beatriz Díaz, quien tiene 12 años y cursa séptimo básico dijo que aprendió muchas cosas en el campamento. “Fue la primera vez que estuve en una orquesta tan grande, tocamos Reina del Tamarugal donde se juntó la orquesta avanzada con la preparatoria y éramos 100 personas, habían chicos que se paraban arriba de las sillas para tocar y lo más genial fueron las horas de orquesta, yo sentía mucha emoción”.
Su madre, Patricia Toro, dijo: “Mi hija como persona sensible y creativa que es, encuentra en la música un cauce donde expresar sus sentimientos y complementar todas esas cualidades que tiene. Para mí como mamá fue una bonita experiencia, con mucha dedicación, había que levantarse a las 7 de la mañana porque las clases empezaban a las ocho y las niñas regresaban a las once de la noche. Fue un sacrificio y una carga grande para ellas, pero ojalá más niños puedan participar en estas actividades porque los ayuda a desarrollarse como personas, a conocer otros jóvenes y trabajar en equipo”.
Finalmente, Francisca Andrade (12 años), alumna de séptimo básico manifestó que lo más importante para ella fue quedar seleccionada y poder tocar con una orquesta tan grande. “A mí siempre me ha gustado la música y hace dos años toco un instrumento, el campamento fue una linda experiencia y la pasé súper bien”.
Su madre, Alejandra Muñoz, destacó que “nosotras vivimos la experiencia a concho porque viajamos dos días en bus y luego tomamos otro, fuimos las únicas internas del campamento, no conocíamos Valdivia pero nos acogieron muy bien. Fue una experiencia que les sirvió mucho a las chicas, tuvieron contactos con personas que no pensaban y ojalá que otras personas pudieran vivir esto y que se logre dar más espacio a la cultura. Todo esto gracias a la profesora, que es quien incentiva a las chicas y les transmitió su experiencia”. Aunque según indicó. Sería ideal que se pudiera financiar los pasajes y no fuera tan caro para los apoderados.