Gast se interna en bosques sub-antárticos en busca de establecer una
comunicación con él, interpretándolo a través de los colores provenientes de
musgos, plantas y hongos como calafate, ñirre y cho chó, con los que tiñe la
lana de oveja fueguina, la que moldea en 20 esculturas en pequeño formato que,
a su vez, hablan sobre comunicación. Su exploración se inspira en la idea del
antropólogo Eduardo Kohn, que en su libro “¿Cómo piensan los árboles?” plantea
que el pensamiento surge con la vida y no es exclusiva de los seres humanos.
Si bien las especies de árboles del bosque patagónico son más bien
reducidas, la artista encontró una enorme diversidad en los musgos, hongos y
plantas, los que fueron determinando su paleta de colores. Las tinturas
fueron llevadas desde el bosque-estudio hacia el taller de la artista,
donde moldeó lana cruda en formas escultóricas; el resultado es un trabajo
colaborativo entre la forma dada por la manipulación de Gast sobre el material,
y el color determinado por el fragmento de bosque que le entregó los
pigmentos.
La artista tiene una estrecha relación con Chile y, particularmente,
con Tierra del Fuego y la organización de conservación, WCS Chile. Es miembro
del grupo multidisciplinario Ensayos, residencia nómade inspirada en el modelo
de conservación del Parque Natural Karukinka. Su trabajo refleja su interés en
los conflictos de la relación entre el ser humano y su entorno natural,
abordando problemáticas derivadas de especies invasoras y uso de los
territorios.
Christy Gast ha expuesto en decenas de galerías y centros culturales,
como el MoMA de Nueva York y el Centro Cultural Matucana 100, en Santiago. La
muestra “Field Work” se exhibe en la galería Patricia Ready, en Santiago, hasta
el 3 de junio de 2016.
El trabajo de la artista surge a partir de extensivas investigaciones
y visitas a lugares que ella denomina “contested landscapes”. Éstos van
desde un bosque sub-antártico desolado por la acción de los castores, a una
montaña en Phoenix que está sufriendo un cambio de nombre por razones
políticas.
Le interesan los espacios donde hay evidencia de conflicto en los
deseos humanos, los que rastrea, traduce o refleja a través de su práctica
artística. En esta oportunidad se trasladó al Parque Natural
Kurikinka, que pasó de ser suelo explotado a propiedad de la
empresa financiera Goldman Sachs, para finalmente terminar en manos de la
ONG Wildlife Conservation Society.