Realización que no sólo se trata de una composición que precisa de la
unión de piezas de cerámica, sino que también involucra el trabajo colectivo y
comprometido de vecinos del barrio.
Previo a la fabricación, hubo un trabajo con los vecinos, por parte
del colectivo “Memorias en el Viento”, para lograr crear una especie de guión,
que permitiera darle una historia a este mural. Fueron más de tres meses de
extenso trabajo, en los cuales, integrantes de la junta de vecinos del Cerro de
la Cruz, se esmeraron todas las tardes para dar forma a una obra de 3×2 metros
y cuya inspiración es el Estrecho de Magallanes. Esta creación que alude a la
celebración de los 500 años del descubrimiento del paso que une los océanos
Pacífico y Atlántico por el extremo sur, fue liderada por el artista visual
Pablo Quercia, quien comentó: “Lo primero que quería agradecer es la
oportunidad que me brindó el Consejo de la Cultura que me invitó a participar
en esta iniciativa tan bonita, y poder mostrar mi trabajo y el del equipo que
se consolidó, con mucha gente, esta obra. Cuando uno empieza a trabajar en
colectivo, hay una cosa muy interesante que sucede, que la obra empieza a
pertenecerle a todos, no es personal. Entonces, más que nada, fui un
instrumento para que esta obra se desarrollara a partir de lo colectivo y
agradezco a todo el equipo, que participó tenazmente en las labores de
construcción, sorteando todas las dificultades que había, desde el clima hasta
problemas técnicos, por ahí incluso trajeron elementos que faltaban. Para mí,
fue muy gratificante, porque entre todos hicimos un muy buen equipo”.
Cada escalón de este mural se generó a partir de cuatro fragmentos,
“es algo muy interesante, uno trabaja con una cosa abstracta de colores,
tratamos de trabajar en un efecto de color, pero con varios colores juntos,
pensando que la vista une todo. La fabricación de este elemento se hizo en la
junta de vecinos. Luego, se puso en una cinta y se montó en la escalera”,
comentó el artista, quien agregó que los materiales utilizados son de excelente
calidad, traídos desde Santiago; cerámicos esmaltados al horno, por ende, es
una pintura que no se desvanece, los colores fueron prefabricados para este
mural, además, utilizaron un pegamento muy firme, que permitirá que perdure en el tiempo.
En la ceremonia, una de las vecinas dijo estar feliz del resultado,
“como representante del adulto mayor, empezamos este trabajo con recopilación
de datos, como dijo el maestro, pusimos mucho de nuestra cosecha, de lo que se
acordaban los vecinos de lo que pasaba antiguamente. Así se fue estructurando
todo este trabajo, todos muy entusiasmados al principio, pero después aperramos
‘Los Años Dorados’ y agradecemos
infinitamente al Consejo que nos haya dado esta oportunidad de algo
nuevo, que no sabíamos y que aprendimos. Además, todo nuestro amor al profesor,
al maestro, por la paciencia que nos tuvo, porque si no hubiera tenido esa
paciencia, no hubiéramos llegado hasta el final del proyecto”.
Por su parte, el director regional del CRCA, Gonzalo Bascuñán, dijo
que “estas son obras que nos llenan de mucha satisfacción y orgullo, partiendo
por esa primicia, quisiera agradecer el trabajo que primeramente tuvo Pablo,
Años Dorados, yo tuve la ocasión de participar y veía el amor que le ponían y
hoy esto está consolidado, está entregado a toda la comunidad del barrio, y ese
es uno de los objetivos que persigue el Consejo de la Cultura, que los vecinos,
a través del arte, se apropien de los espacios públicos que les pertenecen y
puedan generar obras”.
El mosaico colectivo fue posible gracias al proyecto impulsado por el
Consejo Regional de la Cultura y las Artes, a través del programa Acceso.