Mientras el alcalde de Punta Arenas, Emilio
Boccazzi, anunciaba frente a los medios de comunicación la decisión de
suspender La Maratón del Estrecho de Magallanes ante las difíciles condiciones
climáticas que a esa hora de la tarde de ayer domingo imperaban en la ciudad,
en las afueras de la carpa dispuesta por personal del Ejército, de a poco, los
deportistas comenzaban a llegar hasta el Parque María Behety con la esperanza
de poder concretar el sueño de correr junto al estrecho en el extremo sur de
Chile, sin embargo, el sueño se “voló” rápidamente tras conocerse la
información de las autoridades.
Desde
Rancuaga
La inmediata reacción de los atletas fue de
enojo, ante lo que consideraron una falta de previsión y organización, debido a
que no se contempló una alternativa si las condiciones climáticas eran
desfavorables.
Un grupo de deportistas provenientes de
Rancagua, fueron los primeros en manifestar su malestar.
“Viajamos desde muy lejos haciendo un enorme
sacrificio y ahora nos vamos con las manos vacías. Invertimos mucho tiempo
dejando de lado nuestros trabajos y algunos sus vacaciones para entrenar muy
duro y ahora nos dicen que no podremos correr”, comentó Eugenio Galáz Sanhueza,
resignado ante la situación y algo más tranquilo mientras otros grupos de deportistas
comentaban lo ocurrido buscando una explicación.
“Tendremos que esperar cuando hagan la competencia
de nuevo y viajar nuevamente a Punta Arenas”, señaló.
El enojo de
Olivera
A esa hora, la destacada atleta nacional Erika
Olivera ya conocía la noticia de la suspensión del maratón y no la habría
tomado nada de bien, según comentaron quienes tuvieron la posibilidad de verla.
Y no era para menos. Olivera buscaba obtener en
Magallanes, con lo simbólico de la prueba, la primera versión y el paisaje, los
pasajes directos que la llevaran a participar en los Juegos Olímpicos de Río de
Janeiro en 2016.
Sin embargo, ahora, Olivera de regreso a Santiago,
deberá seguir con su entrenamiento y empezar la búsqueda de una nueva
competencia que le permita acceder a la fiesta del atletismo más importante del
mundo.
“Nosotros eramos los primeros interesados junto con
ella de que pudiera hacer la marca y pudiera llegar a Río. Habrá que seguir
buscando probablemente en otros lugares para que logre esta meta. Ese era uno
de los objetivos de esta competencia, pero comprenderán que había un objetivo
mayor que era otorgarles un buen retorno a los más de 650 atletas que había
entre la versión de los 10 y 42 kilómetros”, afirmo Boccazzi.
El alcalde comentó además que lamentaba mucho lo
ocurrido, principalmente por los competidores que llegaron desde el extranjero
y de otros puntos del país, como el caso de los de Rancagua.
Autoridades
municipales no descartaron la posibilidad de que exista un reintegro de dinero
para los atletas que viajaron desde lejos, a pesar de que el reglamento no
considera este beneficio ante la suspensión de la prueba por razones
climáticas.
Sin
explicación
Guillermo Zusman, especialista en carreras de
aventura, viajó desde Rosario, Argentina para participar del maratón, sin
embargo, al conocer la noticia de la suspensión de la competencia, manifestó su
malestar con personal de la Dirección de Deportes de la Municipalidad.
“Para mí es inentendible la decisión de las
autoridades. Viaje hasta acá porque
quería participar del maratón, sabiendo que no sería una carrera normal de
calle, vine a eso, a correr junto al Estrecho de Magallanes y el próximo año
quiero hacerlo en la Antártica y vine para hacer una adaptación. Hice 3 mil
kilómetros para venir hasta acá. Pasajes aéreos, hospedaje y ahora me voy sin
nada”, comentó molesto el atleta transandino.
Zusman interpeló a las autoridades al no considerar
los factores climáticos en este tipo de competencias. “Sabía que podía llegar a
pasar esto. Vamos a correr junto al Estrecho de Magallanes, no podemos
pretender que tendremos el día ideal. He corrido con nieve, lluvia y con 40
grados de calor y no entiendo porque se suspendió la prueba aquí”.