Hoy se cumplen 12
días de la toma que mantiene cerrado el campus norte de la Universidad de
Magallanes (UMAG) por parte de los estudiantes de las carreras de Pedagogía en
rechazo al proyecto docente.
Lo anterior, ha
traído consigo una serie de consecuencias negativas, entre ellas, la pérdida de
cuatro mil horas de clases, que están impactando fuertemente a toda la
comunidad educativa de aquella casa de estudios.
Bajo esta
perspectiva, la vicerrectora de Administración y Finanzas de la UMAG, Elizabeth
Jeldres, quien por estos días está en calidad de vicerrectora académica subrrogante
(s), sostuvo a Diario El Pingüino, que la situación es compleja desde el punto
de vista facultativo y financiero.
Asimismo, Jeldres
manifestó que “la verdad es que una movilización de este tipo, tiene varios
impactos organizacionales, administrativos y económicos. Todos ellos, a la vez
muy importantes en diferentes magnitudes. Respecto a las horas de clases, no
hay una información recabada en profundidad, pero la primera estimación que
manejamos, es que estamos al debe sobre cuatro mil horas de clases de las
cuales no se están dictando y están distribuidas en todas las carreras de la
Universidad, entre diurnas y vespertinas”.
A esta
problemática, se suma el complejo escenario desde el punto de vista financiero,
por lo que la autoridad universitaria, precisó que “en lo que respecta a pagos
o aranceles, la Universidad en promedio deja de percibir 15 millones de pesos
diarios producto de esta movilización, más todos los trastornos que implican en
desarrollar diversos proyectos o actividades que se ven alteradas por no
disponer de nuestros espacios. Ahora, cuando surgen este tipo de actividades de
manera fortuita, se busca la forma de reprogramar las funciones académicas y
administrativas, pero asumiendo las implicancias que tiene para la comunidad”,
dijo.