En el aeropuerto Carlos Ibáñez, las rachas de viento llegaron a los 140 kilómetros a la hora, esto retrasó algunos vuelos y un avión Lan sufrió la fisura de uno de sus vidrios, por esto la empresa decidió la suspensión del vuelo y readecua los pasajeros en otros vuelos.
Los pasajeros comprendieron que se trataba de una medida de seguridad, por lo cual no se produjeron reclamos.