Marcelo Andrade, de 23 años, es un fanático de las bicicletas. Hace seis años entró a estudiar Nutrición a la Universidad de Magallanes y, desde entonces, la bicicleta se ha convertido en su medio de transporte por excelencia. Recorre la ciudad completa en ella, a toda hora y como esté el día. Aunque casi nunca por las ciclovías.
“Uso las ciclovías cuando me sirven, que es poco y nada”, cuenta. Una de las razones es que las vías exclusivas para ciclistas que existen en Punta Arenas son de paseo y no cubren muchas de las arterias por las que transita. La otra, es que muchas veces, los peatones y automovilistas no respetan ese espacio.
“He pillado hasta autos de la municipalidad estacionados en la ciclovía, y muchas veces tengo que esquivar a los peatones. Si voy por la calle, aunque ande con casco y luces, el automovilista reclama y si vas por la vereda reclama el peatón. Nunca quedan conformes”, denuncia.
Esta problemática es compartida por quienes usan este medio de transporte en la ciudad y también es observado por las autoridades.
“Muchos peatones no respetan las ciclovías, así como también la ciudad no está preparada, o no tiene la cantidad necesaria. Nosotros vemos regularmente a ciclistas transitando por la acera. Para términos de la Ley de Tránsito, la bicicleta es un vehículo más y deben desplazarse por la calzada, salvo que exista ciclovía”, afirma Sergio Oyarzo, director de Tránsito y Transportes de la municipalidad.
Actualmente existen 8,5 kilómetros de vía exclusiva para ciclistas en la capital magallánica, repartidos en distintas avenidas, como Costanera, Presidente Eduardo Frei Montalva, Los Flamencos y Martínez de Aldunate. Además, en el marco del Plan de Áreas Verdes y Construcción de Ciclovías de Alto Estándar, se construirán 6,4 kilómetros más.
“La intención es crear ciclovías de alto estándar. Éstas son asociadas a un medio de transporte, entonces tienen más exigencias y deben cumplir con varios requisitos: van a ser más anchas y demarcadas en todos sus puntos, tienen otras características. Posteriormente se va a tratar de introducir una campaña de buen uso de éstas”, adelanta Dubalio Pérez, jefe del Departamento de Desarrollo Urbano de la Seremi de Vivienda.
Tanto él como Oyarzo coinciden en que la forma de afrontar este problema es a través de la educación de la ciudadanía con respecto a las normas del tránsito.
“Se han hecho campañas focalizadas muy menores, que son las típicas que no siempre tienen el resultado esperado. Hace falta un trabajo más profundo respecto a ellos. Nosotros no tenemos una política sistemática en materia de educación vial y ahí son varios actores, no sólo nosotros como municipalidad, sino que el Ministerio de Transportes y el Gobierno”