El 15 de junio se celebró el Día Internacional del Donante
de Sangre, y el banco del Hospital Clínico de Magallanes preparó sus
instalaciones para celebrar a los entusiastas que llegaran a aportar con el
vital elemento. La entrada a la unidad fue llenada de globos rojos y blancos,
mientras que adentro los tecnólogos y demás funcionarios esperaban con un pequeño
vituperio a quienes se acercaran. Sin embargo, gran parte de la comida quedó
sin ser probada y las agujas permanecieron selladas. La concurrencia no fue la
esperada, al igual como ocurre la mayoría de los días.
En promedio, hasta el Banco de Sangre del hospital llegan
ocho personas, de las cuales la mayoría son donaciones por obligación o por
reposición, es decir, que tienen un familiar que va a ser sometido a una
operación o necesita transfusión de sangre.
Esto hace que la unidad trabaje en un constante déficit de
cifras. “El mes pasado (julio), por ejemplo, 157 fueron donantes efectivos. Lo que nosotros
necesitamos aproximadamente para hacer funcionar todo como corresponde, sin
ningún sobresalto, son alrededor de 250. El hospital clínico es el referente de
salud de la región, todas las patologías graves y accidentes, independiente de
su situación previsional, llegan acá. Es la única reserva y la única que puede
responder ante una emergencia, pero obviamente si no hay donantes nosotros no
podemos tener para responder”, afirmó el tecnólogo del banco Jorge Díaz.
Respecto de las cifras nacionales, las noticias son incluso
peores para Magallanes, pues menos del 5% de los donantes anuales son
voluntarios, mientras que el promedio nacional actualmente está entre el 20% y
25%. Este tipo de donantes son los que más requiere la unidad, tanto para
incrementar las reservas como para mejorar la calidad de la sangre que se
almacena. “El punto de partida de la calidad de donación de sangre es
transformar la donación obligatoria en una donación altruista, voluntaria y de
repetición”, señaló Díaz.