En la capital magallánica hay 282 automóviles por cada 1.000 habitantes

Santiago e Iquique lideran en saturación vial
y Antofagasta es la que más crece en congestión.

Las cifras pueden aparecer como
contradictorias pero si se les analiza en detalle no es así. El Gobierno
presentó el primer informe de Promovilidad, que incluye las medidas acordadas
por la comisión de 26 expertos encargada por la Presidenta Michelle Bachelet
con el propósito de elaborar medidas de corto y largo plazo para reducir la
congestión vehicular en las principales ciudades del país.

En el documento, que contiene más de 60
propuestas, se incluyen numerosas iniciativas que se podrían traducir en
proyectos de ley o decretos.

En el ítem sobre recarga de automóviles en
las principales ciudades del país, Santiago aparece en el primer lugar con
50,4%, seguido de Iquique (31%); Valparaíso (28,6%); Concepción (28,2%) y
Antofagasta con 28%.

En contra parte y donde destaca la capital de
la Región de Magallanes es la de las menos congestionadas. En este ranking
aparece Osorno en el primer lugar con 10,2%, seguida de Punta Arenas con 11,2%;
Linares (13,6%); Talca (14,9%) y Calama (15,8 por ciento). Todas las cifras
corresponden al Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones.  

Según expertos viales, Punta Arenas está con
baja congestión debido a que posee muy buenas vías de conexión, las cuales se
destacan por ser rápidas y expeditas: ejemplos de ello son Avenida España,
Avenida Bulnes y la Avenida Costanera del Estrecho de Magallanes.

Auge económico

El aumento del poder adquisitivo en muchos
hogares posibilita que la cantidad de vehículos haya crecido ostensiblemente en
las últimas décadas.

Con más poder adquisitivo, las personas
tienden a abandonar los viajes en transporte público y se vuelcan a los
vehículos particulares. De esa forma, con la mayor presencia de automóviles en
las calles, el transporte público tiene vías más restringidas para avanzar con
eficacia, pierde calidad, se vuelve menos confiable y, con ello, más y más
pasajeros lo dejan. A menos que se invierta en infraestructura que privilegie
la circulación de buses y se apliquen políticas para desincentivar el uso de
automóviles.

Por eso el Gobierno pretende instaurar una
ley marco de movilidad urbana para articular leyes ambientales, de transporte
público y otras que hoy no tienen coherencia legal.

También habrá programas de movilidad urbana
con planes de inversiones asociadas en planes directores de ciudades.

En lo específico, se planteará tarificar
perímetros saturados, revisar la reversibilidad de arterias y diferir horarios
de clases y trabajo, de modo de evitar la concentración de vehículos en un solo
horario.

Todas las medidas confluyen en el objetivo de
desincentivar el uso del automóvil y fomentar otros modos, como el transporte
público, la bicicleta o la caminata.

Hace unos días el ministro de Transportes,
Andrés Gómez-Lobo, se refirió públicamente al tema y manifestó que “debemos
fortalecer y extender la cobertura geográfica y horaria del transporte público,
especialmente de los servicios críticos. Aumentar, mejorar y gestionar
eficientemente la infraestructura utilizada por el transporte público, fomentar
la integración entre modos de transporte urbano, desarrollar proyecto de trenes
suburbanos y de transporte público de alto estándar, implementar perímetros de
exclusión en regiones y mejorar las condiciones de los sistemas de transporte
público regionales.

Uno de los análisis que revisó la comisión es
un informe elaborado entre 2010 y 2012 que muestra el nivel de saturación de
vehículos en las principales ciudades del país y sus cambios en el tiempo,
según su flujo y la capacidad de sus vías.

En ese documento se muestra que durante los
horarios punta las urbes que tienen saturaciones viales más prolongadas debido
a la presencia masiva de vehículos son Santiago, Iquique, Valparaíso y
Concepción.

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