Algo
huele mal en la Universidad de Magallanes (UMAG). Al entrar a la octava
semana de paralización -que mantiene al plantel universitario sin
clases normales desde el 6 de junio pasado- las posiciones parecen
acercarse, pero más lentamente de lo que la Rectoría quisiese.
El
movimiento partió pidiendo cambios en la cultura institucional de la
casa de estudios, donde las estudiantes denuncian prácticas machistas
instauradas, situaciones de acoso o abiertamente
abusos sexuales contra alumnas cometidos por profesores, ayudantes y
estudiantes varones.
Se desconoce hasta ahora si esta situación ha
afectado a funcionarias, docentes o administrativas de la UMAG.
Con
el correr de las semanas, otras aristas del conflicto han salido a la
luz: la crisis académica de la carrera de Derecho, los problemas
económicos de la universidad (algunos plantean que estaría a poco de
estar en quiebra), el silencio de las estudiantes de Enfermería, la nula
intervención o incluso la contratación de personas enjuiciadas por
situaciones de acoso o exhibicionismo y los problemas de los ex
estudiantes de la casi extinta Universidad del Mar, que esta semana han
levantado su propio petitorio y las voces disidentes que piden el
retorno a las aulas de manera inmediata, exigiendo lo que ellos señalan
como su derecho a recibir la educación por la cual están pagando.
Los
tiempos apremian. Según lo informado por la universidad estatal, el 6
de agosto deben retomar las actividades académicas. Si esto no ocurre,
la universidad y sus estudiantes arriesgan perder las vacaciones de
verano y terminar el año académico en marzo de 2019.
Algo
huele mal en la UMAG y muchos lo saben hace tiempo, pero fueron algunas
de sus alumnas las que levantaron la mano y llamaron al pizarrón a sus
directivos. De seguro -y eso esperan muchas y otros tantos- la casa de
estudios nunca volverá a ser la misma.
continuación, presentamos seis casos de connotación pública en los
cuales miembros de la comunidad UMAG se han visto involucrados y que han
salido en medios de comunicación, todos con un denominador
común: delitos sexuales. Además, el último caso investigado por la
Fiscalía y una evaluación sicológica independiente, a la que de manera
exclusiva tuvo acceso Diario El Pingüino, donde se señala en detalle el
daño que ha provocado en algunas denunciantes esta situación.
El
año 2014, el Juzgado de Garantía de Punta Arenas dictaminó que el
educador Danilo Tobar Salinas, en ese momento director del Liceo Sara
Braun, no podía ejercer funciones con menores de edad durante dos años.
Esto
luego que el profesor fuera condenado como cómplice de violación
sodomítica a un menor de edad, entonces de 17 años. El juzgado determinó
que Tobar Salinas facilitó la obtención de servicios sexuales de
menores por parte de un amigo.
Si
bien Tobar Salinas no participó de los encuentros, tuvo esta condena
que hasta el año 2016 le prohibía ejercer laboralmente en
establecimientos educacionales donde haya niveles de prebásica, básica y
media.
Hoy
el profesor es parte del plantel de la UMAG, como docente de la
Facultad de Historia y Ciencias Sociales y en el Instituto de la
Patagonia. Según la Rectoría, sus antecedentes no constituyen una
inhabilidad para ejercer su cargo.
Estudiante detenido tras investigación del FBI por almacenamiento de pornografía infantil.
A
mediados del año pasado salió a la luz pública el caso de un estudiante
de la Universidad de Magallanes, Rosamel Montes Vargas, quien fue
detenido por almacenar 1.883 imágenes y 370 videos de pornografía
infantil en su computador. Según lo informado en su momento por la
Fiscalía, el joven mantenía material donde los niños mostraban sus
partes íntimas de manera explícita, como también relaciones sexuales con
adultos.
El caso investigado por la Fiscalía
En
abril pasado llegó a la Fiscalía una denuncia que señala que un
estudiante de Ingeniería de la UMAG grabó con su teléfono celular a una
compañera en el baño de mujeres. La afectada presentó una denuncia que
está siendo investigada y de la cual la Universidad ya está al tanto.
Trascendió que el acusado al momento de ser descubierto, solicitó la
devolución de su equipo telefónico.
@PabloFortin