El gobernador de la Provincia
de Magallanes, Nicolás Cogler, ha navegado las últimas semanas en aguas
turbulentas producto de los ajustes que se hicieron en el Gobierno
Regional y que terminaron con la renuncia de la seremi de Gobierno,
Yanira Lara, y la salida del ahora ex intendente
Christian Matheson, quien declaró que no había renunciado sino que el
ministro del Interior, Andrés Chadwick, le pidió la dimisión, desatando
todo tipo de controversias y elucubraciones, que aún no cesan.
En
medio de esto, hace unos días se dio a conocer por diversos medios un
oficio en que se solicitaba a una aerolínea entregar las listas de
pasajeros que entran a la región, con la finalidad de conocer sus
identidades y determinar por esa vía la intención de su viaje. Se dijo
que el documento provenía del despacho de Cogler y que atentaba contra
las garantías constitucionales de libre tránsito, incluso se tildó la
idea de autoritaria y de corte fascista.
Lo
cierto es que el episodio, bautizado como listagate, no cayó nada de
bien y echó un pelo más a la leche de la política local, ya enturbiada y
sensible por lo que había ocurrido con los intempestivos cambios de
autoridades.
Nicolás Cogler lo sabe y cuenta aquí, en el suplemento Análisis de Diario El Pingüino, su verdad de los hechos.
–
Impacto produjo en la ciudadanía la filtración de un email donde se
proponía tener las listas de los pasajeros que entran a la región. ¿Cómo
se explica esa situación?
“Lo
central de la idea y por lo cual se creó, era para resguardar a la
región. Hoy día no tenemos un plan de contingencia de seguridad especial
para la región. Casi todas las islas tienen usualmente este plan de
contingencia y como nosotros no tenemos acceso por tierra directamente a
nuestro territorio, evidentemente se debe hacer por Argentina, por lo
tanto, ningún delincuente va a poder ingresar por esa vía. Si no es así,
debe ser por pasaje aéreo y lo que hemos visto últimamente es que las
bandas que han operado para clonación de tarjetas, delitos que están
vinculados con el uso de tecnología, vienen desde el norte y se instalan
por algunos días a armar su red. Luego de eso, una vez que ya tienen
toda esa información, se retiran de la región”.
– ¿Pero era necesario tener las listas de pasajeros?
“Ante
la necesidad de tener un plan que de alguna manera franquee nuestra
región y le dé protección a los vecinos es que nace la idea de poder
tener la lista de pasajeros. Esto no prosperó, producto de las
implicancias que podía tener, especialmente para la empresa que prestara
la lista de pasajeros. Pero más allá, el fondo y la intención era
darles protección a los vecinos de Magallanes.
De esto se hizo otra cosa
y se comenzó a decir que se quería vulnerar los derechos y que no
correspondía. Finalmente, son tácticas policiales que contribuyen a
tener una barrera más, para que los delincuentes del norte del país no
se vengan a instalar acá, porque nosotros somos gente buena y además
confiada. Muchas veces no conocemos los skimmer, que es lo que se
utiliza para clonar las tarjetas, y estamos alejados de la situación
delictual de la zona central y norte del país. Ante eso, apareció una
idea, que no prosperó y quedó solamente en un escrito en la papelera del
computador”.
– ¿Usted piensa que hubo un aprovechamiento político de la situación?
“La
mala intención que hubo desde el momento que se sacó un oficio que
estaba en la papelera, dentro de un sistema que al menos yo consideraba
infranqueable, porque había que ingresar dos claves antes de rescatarlo y
publicarlo, justo dos meses después de una presentación de seguridad
que hizo el Presidente de la República, tiene sus implicancias y
connotación política, que busca dejar mal o dañar.
Finalmente, esto
produce un daño a la gestión de la Gobernación, de nosotros como
gobierno, y eso deja mucho que desear de cómo se está haciendo política
hoy día. Repito una frase que ya dije, no hay que hacer política sobre
la base del miedo de los vecinos. Se dijo incluso que yo quería levantar
una especie de CNI o Gestapo. Vi comentarios en redes sociales en que
se ensalzó esto sin ningún sustento y sin siquiera preguntar. Nadie
preguntó por qué no estaba firmado, por qué no tenía registro y cómo se
filtró. Aquí la intención era salir a pegarle a Cogler”.
– Frente a esto, usted presentó una denuncia.
“Sí,
en la PDI, por la configuración del delito de espionaje cibernético.
Espero que la policía haga su labor y tengamos al responsable de esta
filtración malintencionada que no aportó nada al debate de seguridad y a
la gestión que yo estaba realizando, sino más bien causar daño y miedo a
los vecinos”.
– En algún momento se dijo que la idea había sido del ex intendente Matheson, pero él lo desmintió rápidamente.
“Prefiero no ahondar en la ex autoridad, porque como es sabido ha tenido una lucida actividad después de haber sido intendente”.
–
Luego de lo que ocurrió da la impresión de que Matheson no se llevaba
muy bien con usted. ¿A qué atribuye sus declaraciones luego de salir del
cargo?
“Si
bien yo tengo muchísima menos edad que él, tal vez menos de la mitad,
entiendo y tengo plenamente claro que cuando uno es parte de un gobierno
y cree en él y en el Presidente de la República, asume un cargo de esa
relevancia y tremenda importancia para el desarrollo de la región, uno
debe ser leal antes, durante y después del cargo”.
– ¿Por qué está tan dividida la derecha magallánica?
“Yo
no hablaría de división, lo que hay es la natural diferencia que puede
existir dentro de una coalición de gobierno, en donde tenemos muchos
partidos. Antes eran dos, RN y la UDI, hoy es el doble y por cierto que
puede haber diferencias. Lo importante es no esconder el debate, porque
muchas veces se dice que la ropa sucia se lava en casa, pero yo no uso
esa frase, porque me da lo mismo si se lava en casa o se lava afuera,
pero que se lave. Solo espero que este debate en la coalición permita
reforzarla, todavía nos queda muchísimo, hemos cumplido recién los
primeros cuatro meses y medio de gobierno.
Vivimos un proceso de
instalación de las autoridades y luego comenzaron a trabajar. Aquí nadie
vino a aprender, el que crea que vino a aprender como autoridad, está
profundamente equivocado. Lo que vinimos a hacer desde el 11 de marzo es
gobernar, es el mandato del Presidente de la República y salir a la
calle, estar en permanente contacto con los vecinos y como dice el
dicho, poner el huevo y cacarearlo, porque no solamente sirve hacer las
cosas, sino también comunicar que lo hicimos y por qué lo hicimos”.
–
Si bien es cierto lo que usted dice respecto del crecimiento de la
coalición, las grandes diferencias continúan dándose entre RN y la UDI.
“Es
que son los partidos más grandes también y va a seguir, si esto es de
nunca acabar. Evidentemente que ante la instalación propia de un
gobierno, qué partido tiene más o no, el Presidente ha hecho muy bien en
poder separar ese debate y llevárselo a los partidos y no instalarlo
dentro del Gobierno. Ha permanecido fuera de La Moneda y también de la
Intendencia, para que los partidos presenten sus mejores cartas y
promuevan la mayoría de los nombres. Así se constituyó el gabinete
nacional y también el regional, por cierto cuidando los equilibrios”.
–
El fuego amigo es más destructivo que el de los adversarios, que
parecen haber tomado palco en esta disputa. ¿Se ha sentido inseguro en
su cargo?
“Para
nada, siento que cuento con la confianza del Presidente y así me lo ha
hecho saber y por lo tanto, eso me da de alguna manera mayor libertad
para hacer las cosas que yo quiero dentro de la Gobernación y que sean
en pos de los vecinos. Siempre he creído que el poder no lo da el cargo
sino el cariño de los vecinos, no lo da ninguna otra cosa, tampoco el
decreto que me nombró gobernador, sino cuando recorro una población y la
gente me agradece.
Esa es finalmente la base de mi trabajo y por qué lo
hago, yo trabajo para cambiar vidas en positivo. Lo demás, las
discusiones, los rumores, la pelea política, son pequeñeces que no
contribuyen en nada, porque aquí no ha habido nunca una crítica a la
gestión propiamente tal, sino más bien una discusión política entrampada
en esta izquierda antigua y empolvada que ha salido en estos días”.
– En algún momento se dijo que usted iba a ser destituido y que lo enviarían a Santiago a ocupar otro cargo.
“Incluso
se dijo que ya tenía una oficina y que esta miraba hacia el Patio de
los Naranjos. Era toda una conjetura, estaba todo armado, que mis
maletas estaban listas para irme con la ministra (Cecilia Pérez). Se
generó una histeria colectiva en algún minuto que hizo que aparecieran
todas estas historias y rumores. Esto también es parte de la política y
uno lo tiene que asumir. La gente me dice en la calle una frase típica:
hay que tener cuero de chancho. Pero yo les digo a todos que eso jamás
ocurre, los políticos no tenemos cuero de chancho, los políticos también
lloramos, pero lo hacemos en la intimidad, cuando llegamos a la casa”.
– ¿Ha llorado?
“No
he llorado, pero sí en ocasiones me he sentido bastante mal respecto de
los comentarios publicados en las redes sociales. De hecho, no soy
casado, pero sí tengo a mis papás y a veces les aviso que no abran
Facebook. Muchas veces esta sobreexposición también afecta a los míos, a
mis padres y hermanos”.
–
Dada la gran movilidad de población en la región, alimentada por las
positivas cifras económicas, ha hecho que lleguen muchas personas en
búsqueda de una mejor calidad de vida. ¿Es segura la provincia de
Magallanes?
ser mejor, todo es perfectible. Si bien es una región que tiene índices
bajos respecto del resto del país, es menos segura que diez años atrás o
muchísimo menos segura que hace veinte años, por eso no nos podemos
quedar tranquilos ni de brazos cruzados.
debe ser de todos, no solamente del Gobierno, sino también de la
sociedad civil organizada, de las policías, del comercio. No existe una
fórmula secreta ni perfecta para combatir la delincuencia, pero sí
podemos hacer mejoras, porque más allá de una cámara, lo más importante
son los propios vecinos que defienden su sector”.