Casi
todas las semanas Luzmenia Alcaíno Muñoz concurre al cementerio
municipal a visitar la tumba de su hijo, Ricardo Araya Alcaíno,
asesinado un 17 de septiembre de 2006. Pero
lo más angustiante para ella es que han transcurrido 11 años, y aún no
se aclara el asesinato del único hijo hombre que tenía.
Al hablar con esta sencilla mujer, sus palabras conmueven.
Quien
escribe esta nota periodística la entrevistó un año después del hecho
de sangre. En agosto de 2007, cuando llevaba un mes internada en el ex
Hospital Regional de calle Angamos, por una fuerte depresión, debido a
la angustia que le provocó esta gran pérdida.
En
esa ocasión imploró a la Brigada de Homicidios de la PDI, a cargo de la
investigación, para que encontraran al asesino de su hijo. Y dijo
confiar en la investigación que lideraba el fiscal Campos.
“Pronto se cumplirá un año de la muerte de mi hijo, sin saber quién lo mató”, declaró el 21 de agosto de 2007.
Crimen
El
17 de septiembre de 2006, víspera de Fiestas Patrias, Ricardo Araya fue
apuñalado en Avenida Independencia, entre España y Armando Sanhueza.
En esa ocasión, la policía habló de un crimen con ribetes de carácter pasional.
Un
transeúnte que pasaba por el lugar se encontró con una persona tendida
en la vía pública. Rápidamente se contactó con los servicios de
emergencia y una ambulancia lo trasladó al hospital. Los médicos le
practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, sin que fuera posible revertir su crítico estado, dejando de existir minutos más tarde.
Habla la madre
Han transcurrido 11 años, y Pingüino Radio logró dar con el paradero de Luzmenia Alcaíno. Es evidente en ella el paso del tiempo. Los años de angustia han dejado una huella profunda en esta mujer. Reside
en una modesta vivienda, donde tiene la suerte que el dueño no le cobra
arriendo. Sólo cancela los gastos comunes. Vive de una pensión de
gracia de apenas 120 mil pesos. Le pedimos retroceder mentalmente en el tiempo para que nos dijera lo que recuerda sobre el día en que mataron a su hijo.
“Cuando
salió ese día le dije que se cuidara porque estaba amenazado de muerte.
Había ido a dejar una constancia en Carabineros pero parece que no le
hicieron caso. Cuando se despidió me dijo ‘vuelvo temprano’, pero nunca
más volvió”.
“Aún espero justicia. Ojalá encontraran al culpable, y si saben quién es por que no me lo dicen”, agrega.
Según
Luzmenia, “el caso lo cerraron muy rápido y nunca se supo quién fue.
Hasta los días de hoy estoy esperando que alguien me diga quien mató a
mi hijo, y por qué lo mataron”.
“He
cargado con esta pena durante todos estos años. Todo este tiempo estoy
muy triste, porque mi hijo no está conmigo”, nos confiesa en medio de
lágrimas.
Y
como si fuera un ritual, confiesa que “casi todas las semanas voy al
cementerio a visitarlo”, y al hablar de Ricardo Araya, lo recuerda como
un chico bueno, tranquilo y muy bueno conmigo”.