La menor declaró que desde el mes de diciembre de 2008, en circunstancias que su madre se encontraba fuera de la ciudad, el querellado comenzó a efectuarle tocaciones, precisando que su primo le manoseaba sus partes íntimas por sobre y bajo la ropa; la sentaba en sus piernas y a partir de julio de 2010 comenzó a violarla. “Esto ocurría en nuestro domicilio, en el que existen dos casas, una en la que habito junto a mis hijos y otra donde vive el querellado”. Los hechos denunciados ocurrieron en la habitación del imputado y en el comedor de la casa de la víctima. A juicio de la abogado patrocinante los hechos denunciados configuran el delito de abuso sexual y violación impropia.