Cada cierto tiempo, desde Santiago y las regiones del centro del país, surgen voces que insisten en cambiar la hora.
La razón de fondo es adecuar el horario a lo que ellos denominan “legítimas necesidades” de la gran mayoría de la población del país que reside, precisamente, en la Región Metropolitana y en las ciudades con mayor cantidad de habitantes.
Alegan que deben levantarse más temprano; que deben ir a dejar a sus hijos e hijas a las escuelas y colegios cuando aún está oscuro, que esas sombras favorecen las acciones delictuales y que, esa manera de vivir, les provoca cansancio, sueño y tensiones físicas.
Pero se olvidan de que Chile no llega sólo hasta Puerto Montt o hasta Quellón o Dalcahue y que la Patagonia, con Aysén y Magallanes incluidas, tienen otras características y muy especiales, por lo demás.
“No me afecta, pero…”
Luis Vera, contratista de una empresa de telecomunicaciones señaló que a él, en lo personal no le afecta el cambio de hora “porque debo levantarme igual, esté oscuro, esté claro, esté nevando, lloviendo, o escarchado o esté despejado, porque mi trabajo lo exige” y reitera que “nuestra región tiene características diferentes a las del centro de Chile”.
“Tenemos que mantener el horario”
Andrés Nicols, alumno del Colegio Británico de Punta Arenas, fue taxativo y corto: “Tenemos que mantener nuestro horario. Magallanes tiene una vida distinta (a la del resto de Chile”.
“Inventos de demagogos”
Oritia V. S., empleada pública que no quiso foto, fue dura y dijo que eso de querer cambiar la hora “es un invento de demagogos que no conocen nuestra región”.
“Hablan poco de las cosas realmente importantes y de las soluciones a los problemas pendientes, como la salud, la gratuidad de la educación, las pensiones miserables y muchas otras cosas que están pendientes. Nosotros tenemos nuestro “reloj corporal propio” según la estación del año y, por ejemplo, mi familia y yo, sin despertador, nos levantamos sin problemas a las seis y media de la mañana, los fines de semana o en vacaciones “se atrasan hasta las nueve y, a veces, hasta las diez”.
“Hay que trabajar no más”
Gerardo Benavides, dueño de un taxi colectivo, dijo que el cambio de hora no lo afecta ni le interesa lo que se diga en el resto del país.
“Hay que trabajar no más. Esté nevando, lloviendo, escarchado o despejado, saco mi auto y vamos a las calles a hacer mis “luquitas”. Nadie me va a ir a dejar la plata a la casa, ni tampoco va a pagarme una boleta. El horario me lo hago yo y nadie más. Esté de día o de noche, con noches o días más cortos o más largos, no importa ni me afecta. Aquí somos distintos aunque las cosas hayan cambiado harto: yo me iba a pie a la escuela. No me iban a dejar en auto; los cumpleaños eran celebrados en forma distinta, pero el horario no tenía importancia, sí el respeto a la puntualidad”.
“Los delincuentes no tienen horario”
“Los delincuentes no tienen horario para hacer sus maldades, su fechorías las cometen a la hora que quieren y el cambio de hora es una soberana idiotez”, afirmó H.F.P., comerciante, quien tampoco quiso foto.
“Y esa idiotez es la de gente que no sabe bien las cosas que dice, que desconoce cómo es vivir en Magallanes y sólo miran Santiago, Concepción, Valparaíso o Temuco o Puerto Montt, aunque en esa ciudad saben un poco más de nosotros, pero igual. Déjennos tranquilos de una vez y que se dediquen a cosas más importantes que dar la hora”, agregó.
“Magallanes es Magallanes”
Osvaldo Subiabre B., jubilado, conocido afectuosamente como “Pecho de Palo”, aunque reside en Quilpué, es claro y preciso: “Magallanes es Magallanes y por esa sola razón, que se mantenga el horario que tenemos en nuestra región”.