Sabido es que el sueño de todo niño y joven que habita en Tierra del Fuego, es algún día llegar a estar presente compitiendo en el Gran Premio de la Hermandad, tal es el caso de este joven piloto oriundo de Porvenir, que eligió la categoría escuela, la menor, para debutar en esta 38ª edición del Gran Premio de la Hermandad.
Adquirió el Tico que pertenció a Julio Hernández y comenzó a trabajarlo con bastante tiempo de anticipación, proyectando realizar un buen desempeño en esta prueba, objetivo más que cumplido, ya que este piloto logró el triunfo en la categoría “A”, con una espectacular carrera, en donde remató segundo la primera etapa.
La segunda etapa salió a encararla “de más” y le resultó a pleno la estrategia, ya que aceleró al máximo y realizó una excelente segunda etapa, superando en ruta a Juan Villaroel, que había ganado la primera etapa y logró descontar los más de 4 minutos que tenía en contra.
Esto demuestra que en esta prueba todo es posible y que lo que parece a veces una buena diferencia de tiempo no lo sea porque la ruta del Gran Premio es la que manda tornándose complicada para algunos y favorables para otros. Este es el caso de Franco, que logró el debut soñado.
Óscar conocía muy bien la ruta, ya que fue navegante por varias ediciones, de Fernando Fabres en la Toyota Celica, eso se notó ya que obtener el triunfo de esta manera no es casualidad.
En la categoría “A”, habían 29 tripulaciones inscritas de las cuales 24 fueron parte de la clasificación, y todas largaron la primera etapa, logrando completar los 410 kilómetros del día sábado 15 máquinas.
El día Domingo lograron cumplir con la segunda etapa nueve máquinas. Bastante alto fue el porcentaje de deserción en la categoría. La segunda ubicación fue para el piloto de Río Grande, Juan Villarroel que siempre fuerte venía haciendo una gran carrera. El tercer puesto fue para el porvenireño conocedor de la categoría “A”, José “Chechi” Raipane.