“Sabemos que la fe ha movido montañas. La fe de los mineros la de todo un país que sabe de grandes tragedias. Allí es donde surge el verdadero temple de nuestro pueblo con tanto esfuerzo, tanto sacrificio”, y agregó: “Los mineros no van a ser los mismos. Y Chile tampoco será lo mismo. Hemos aprendido que con voluntad, con fe, con coraje y con la ayuda de Dios a superar las tragedias. Después del rescate vendrán otros desafíos, como derrotar la pobreza y el subdesarrollo”.