Refugios peatonales de Punta Arenas se han transformado en focos insalubres

Los refugios para peatones, instalados en los paraderos de la locomoción colectiva de Punta Arenas, se han transformado en una veintena de focos insalubres que afean las calles y avenidas de la ciudad.
Esas construcciones, en que se mezcló acero con acrílicos, evidencian el vandalismo de sujetos desconocidos y nunca detenidos que decidieron por sí y ante sí, transformarlos en vitrinas de consignas, dibujos de nulo valor artístico y que sólo ellos y sus cercanos entienden y aplauden y que no son utilizados por quienes iban a ser sus usuarios: los vecinos de la ciudad que se desplazan en la locomoción colectiva menor y mayor.
Es cosa de recorrer la Avenida Independencia, la calle Magallanes, llegar hasta Angamos y devolverse al sur por calle Chiloé, para darse cuenta de que la millonaria inversión realizada por las autoridades a través de la municipalidad local, simplemente no ha servido para nada.
Y a esos refugios para peatones hay que adicionar los de la calle Maipú, también reyados, sucios y malolientes, especialmente durante las madrugadas de los fines de semana, cuando se transforman en lugares de consumo de alcohol y drogas o sirven de singulares “moteles”, de acuerdo con lo que han presenciado algunos vecinos que salen a trabajar temprano, incluso los días festivos, sábados y domingos.
Los vándalos, en lo que podría calificarse como una acción “audaz”, han pintado y destruido parcialmente los refugios para peatones y pasajeros de la locomoción colectiva que están situados, uno, a escasa distancia de las dependencias de la Corte de Apelaciones y del edificio que cobija a los juzgados civiles de Punta Arenas, y el segundo, en Independencia casi esquina  Chiloé.
Tampoco han tenido consideración con los refugios levantados en la calle Magallanes, arteria por la que transitan personas que realizan trámites en el centro de la ciudad o por los visitantes de la Plaza de Armas y el casco histórico de la capital de la Patagonia.
Y el gasto no ha sido menor: cada una de esas construcciones tuvo un costo de 15 millones de pesos, hace ya un par de años, y si se multiplica ese monto por el total de refugios (16) lo invertido alcanza los 240 millones de pesos.
En su momento, el jefe de Operaciones del municipio local, Sergio Becerra, indicó que la adquisición del material necesario para limpiar los acrílicos pintados y reponer los que habían sido ya destruidos con palos, piedras o patadas, implicaría un gasto del orden de los cinco millones de pesos, cifra que debería ser aportada por la municipalidad, pero que estaba a la espera de poder disponer de recursos suficientes para ejecutar una tarea que, tal vez, al no ser duradera, sería inútil ya que las acciones vandálicas siguen persistiendo.

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