Cuando estaba todo listo y dispuesto para que el avión presidencial
despegara del Aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benítez de Santiago con
dirección a Magallanes, la comitiva que acompañaba a la Presidenta Michelle
Bachelet en su tercera visita a la Región de Magallanes fue avisada de que
tendría que desembarcar para cambiar de aeronave: del Boeing 737-500, la
Mandataria, los ministros, sus equipos y los periodistas de medios nacionales
pasaron al Boeing 767-300, que La Moneda usa para los viajes al extranjero.
La visita también estuvo marcada por el extenso discurso del alcalde
de Primavera, Blagomir Briztilo, en el cine de Cerro Castillo. En él, la
autoridad repasó las necesidades de la comuna, haciendo hincapié en las
deficiencias de energía, conectividad y salud.
“Alguien debe hacerse cargo de la distribución de la energía”,
manifestó el jefe comunal, preguntándole a la Mandataria: “¿Hay la voluntad del
Gobierno para permitir esto a través de la ENAP, para que nos acerque este
servicio como cualquier empresa distribuidora del país para solucionar este
tremendo freno? Solicito que este problema se analice a la brevedad”.
Agregó que “somos la única comuna que no ha traspasado la salud
pública, porque se ha pensado que para qué, si tenemos la clínica de ENAP”.
Mencionó la falta de un aeródromo y fallas en la conectividad digital.
Frente a todo ello, Bachelet dijo que “me llevo el discurso como tarea
para la casa”.
Su discurso en Cerro Sombrero fue interrumpido por un corte de luz: la
Presidenta habló por varios minutos sin amplificación.
Las actividades de la Jefa de Estado se concentraron en la localidad
fueguina y culminaron con un almuerzo privado con el intendente Jorge Flies,
parlamentarios y ministros. En la tarde, retornó a Santiago.