Sufrió la pobreza y hoy adorna su casa para que otros disfruten lo que la vida le negó

La pobreza que
rodeó la infancia de Juana Gómez la marcó tanto que los recuerdos que conserva de
la navidad no son los mejores. Pero como hoy su realidad económica es
completamente opuesta, todos los años dedica tiempo y dinero a adornar su
domicilio con una iluminación que realmente sorprende.

Subiendo Avenida
Independencia, llegando a Zenteno, se ubica la casa cuya ornamentación e
iluminación la distingue de todas las que están a su alrededor.

“Mi mamita ponía
frazadas en las ventanas de su casa para que nadie nos pudiera ver, porque no
teníamos nada”, recordó.

Pero como a estas
alturas de la vida ya dio vuelta la página hace mucho rato, ahora no hace más
que preparar los adornos navideños con un mes de anticipación. En esta labor la
apoya su marido con quien busca establecer y mantener una tradición, “que ahora
le estoy enseñando a mis hijos, nietos y bisnietos para que disfruten lo que es
la navidad, algo de lo que se me privó cuando era niña, por la pobreza bendita
en la que crecí”.

Adornar la casa
como lo hace, y que provoca la admiración de tantos, no es por ostentar, sino
por vivir algo que no disfrutó cuando pequeña, en el hogar que fue adoptada junto
a su hermano ya fallecido, donde las carencias eran muy grandes.

“Ahora me siento
feliz de trabajar por esto. A diferencia de lo que hacía nuestra madre, ahora
yo abro mis cortinas para que todos vean y los niños disfruten nuestra
ornamentación. Y a mi hermano que está en el cielo le digo que disfrute de
todos los arboles del mundo”.

Juana Gómez pidió
no olvidar que la navidad es lo más lindo porque es cuando nace Jesús y que la
fe mueve montañas. “Tenemos que agradecerle a Dios lo que tenemos, lo que
vivimos minuto a minuto, sin proyectarnos tanto”.

Por eso el
esfuerzo de convertir su casa en un completo ambiente navideño, “y cualquier
persona que quiera venir a disfrutar conmigo, no hay problema en que lo haga”.

De Japón y
Alemania han llegado a su casa a grabar la ornamentación, como una casa típica
de Magallanes con espíritu navideño. Ojalá que la gente lo disfrute y no hay
problema si alguien quiere sacar fotos.

“Ojalá que ningún
niño del mundo pase pena y tristeza en esta navidad. Me siento feliz de que
ahora los míos puedan disfrutar, porque yo lo pasé muy mal”, comentó. 

(Por Edmundo Rosinelli y John Miralles)

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